¿Privatizar la Caja de Seguro Social?
Días antes de la separación del cargo del profesor Jované por parte de la mayoría de la Junta Directiva de la Caja de Seguro Social (CSS), participé en una reunión entre funcionarios gubernamentales (el ministro de Trabajo, y los viceministros de Salud y de Economía) con dirigentes sindicales (Gabriel Castillo, Xiomara Ambulo, Conrado Sanjur, entre otros). En dicha reunión, le manifestamos la voluntad del gobierno de suscribir un documento o resolución, en el marco de la Plenaria del Diálogo, para afirmar que los sectores que participan del mismo coincidimos en lo siguiente: no privatización de la Caja, no aumento de la edad de jubilación y mantener el principio de solidaridad, a la vez que exhortábamos a continuar el diálogo en la mesa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), solicitando que la Administración de la CSS validara la herramienta hecha por un grupo liderado por el actuario Dino Mon. La respuesta inmediata del sector obrero fue que había que especificar qué entendíamos por no privatización. La nuestra fue que ellos pusieran en blanco y negro una redacción que satisficiera sus inquietudes, a lo que nos contestaron que lo harían y que consultarían con sus bases la viabilidad de nuestra propuesta.
Al mismo tiempo, señalaron que deseaban que el Gobierno dejara de “hostigar” al Prof. Jované, pidiendo como muestra de ello, que se aprobara el presupuesto con la utilización de las reservas, como lo estaba proponiendo éste. Sobre el tapete, se dejó la amenaza velada que, de no hacerlo así, los grupos que ellos representaban pondrían a la gente en las calles. Expongo los detalles de esa reunión, porque considero importante hacerlo para demostrar la existencia de un compromiso, varias veces reiterado por la Presidenta y otros personeros del gobierno, de no privatizar la Caja y para demostrar, a la vez, que la supuesta intención de privatizarla, es la consigna utilizada demagógicamente por algunos sectores para movilizar apoyo a su propia agenda.
Por otro lado, la CSS es la máxima obra de Arnulfo Arias y mal se puede creer que una panameñista, que además fue su esposa, va a permitir que bajo su gobierno se privatice dicha institución, por lo que la Presidenta lo ha dicho una y otra vez a lo largo de los últimos cuatro años, siendo la última de estas declaraciones frente al Consejo Ecuménico. Pero esas no son las únicas instancias donde se ha acordado la no privatización de la Caja de Seguro Social. Ya en el Diálogo, los participantes en la mesa de Administración, que fue una de las que llegó a consensos, manifestaron lo siguiente: “7. No privatización de la Caja de Seguro Social” (pág. 2 del Resumen de los Consensos de la Mesa de Administración y Gestión). Y en ese consenso, participaron empresarios, jubilados, obreros, partidos políticos y otros sectores interesados. Entonces, ¿por qué insistir en el fantasma de la privatización? Porque la experiencia de las privatizaciones hechas durante la Administración PRD no ha sido buena para la mayoría de los usuarios y por ende, la consigna anti-privatizaciones es bien acogida entre la ciudadanía.
Flaco favor se le hace el país tratando de discutir un problema tan serio y complejo, utilizando arengas simplistas o recurriendo a la demagogia para incitar los temores de la población. Nadie está en desacuerdo con cobrar las cuotas a los empresarios que no las paguen, de hecho esta Asamblea aprobó en el 2000 un nuevo delito para quienes se apropiaran de cuotas descontadas y no pagadas a la CSS. Pero se engaña a la población, cuando se dice o se deja entrever que el problema de un déficit de dos mil millones de dólares se arregla con cobrar 30 ó 40 millones anuales en morosidad o evasión. También es demagógico afirmar que ya la privatización de la Caja comenzó con el hospital San Miguel Arcángel, cuando éste es un centro hospitalario que funciona bajo una ley aprobada en el gobierno anterior, es administrado por un patronato presidido por el Ministerio de Salud, no por el Director de la CSS, y es además, uno de los hospitales, bajo administración pública, más eficientes del país.
Personalmente, Juan Jované me parece una persona agradable, inteligente y honesta, aunque no comparta todas sus ideas y considere que, en la actual coyuntura, ha sido algo demagogo. Pero el problema de la Caja trasciende a un individuo y hasta a un gobierno. Esto no se trata de Jované o de Mireya. La quiebra de la CSS en nuestro país conllevaría a la quiebra del sistema financiero nacional y a una debacle social y económica.
No estamos hablando de cualquier cosa ni se trata de un tema para jugar a la política. Mucha gente depende del éxito del esfuerzo nacional que iniciamos hace dos años para concertar propuestas de solución a los problemas de la seguridad social en Panamá. Si de algo ha de servir la coyuntura actual, ojalá que sea para que todos los sectores dejen a un lado las arengas y las consignas, y se concentren en hacer propuestas. No para septiembre de 2004, como dijo Martín Torrijos, sino para ahora. ¿Qué proponen los que protestan en las calles? ¿Qué piensan los que aspiran a gobernarnos a partir de 2004? ¿Qué piensa hacer el Ejecutivo en las actuales circunstancias? ¿Cuál es el papel que jugaremos Gobierno y Oposición en la Asamblea? Esas son las preguntas que debemos plantearnos y resolver, como lo hemos hecho en los últimos trece años, a través del diálogo pacífico en democracia.
En dicho documento presenté esquemas mejorados de las ensenadas. También propuse que se emprendieran cuanto antes los preparativos para la realización de los modelos físicos y hidráulicos que podrían dirimir las diferencias entre nuestros puntos de vista y los de la comisión de manera incontrovertible.
En múltiples escritos públicos, en charlas y luego en las reportadas dos presentaciones que realicé ante la Comisión del Canal, he insistido en la necesidad de profundizar los estudios del Canal a Nivel con Ensenadas. Mi propuesta podría realizarse por etapas: primero para barcos de ciento cincuenta mil toneladas y, posteriormente, ampliándolo y profundizándolo para naves de doscientos cincuenta mil toneladas o más.
Considero, sin embargo, conveniente ejecutar la obra con esta última capacidad.
El Canal a Nivel con Ensenadas sería un canal de uso continuo, no intermitente, con amplio tramo para el cruce de naves en su interior, de tránsito fluido y seguro, con la mejor respuesta al terrorismo o al sabotaje.
En nuestra siguiente entrega presentaremos un resumen de las abrumadoras ventajas de este proyecto para Panamá y el mundo.
Al mismo tiempo, señalaron que deseaban que el Gobierno dejara de “hostigar” al Prof. Jované, pidiendo como muestra de ello, que se aprobara el presupuesto con la utilización de las reservas, como lo estaba proponiendo éste. Sobre el tapete, se dejó la amenaza velada que, de no hacerlo así, los grupos que ellos representaban pondrían a la gente en las calles. Expongo los detalles de esa reunión, porque considero importante hacerlo para demostrar la existencia de un compromiso, varias veces reiterado por la Presidenta y otros personeros del gobierno, de no privatizar la Caja y para demostrar, a la vez, que la supuesta intención de privatizarla, es la consigna utilizada demagógicamente por algunos sectores para movilizar apoyo a su propia agenda.
Por otro lado, la CSS es la máxima obra de Arnulfo Arias y mal se puede creer que una panameñista, que además fue su esposa, va a permitir que bajo su gobierno se privatice dicha institución, por lo que la Presidenta lo ha dicho una y otra vez a lo largo de los últimos cuatro años, siendo la última de estas declaraciones frente al Consejo Ecuménico. Pero esas no son las únicas instancias donde se ha acordado la no privatización de la Caja de Seguro Social. Ya en el Diálogo, los participantes en la mesa de Administración, que fue una de las que llegó a consensos, manifestaron lo siguiente: “7. No privatización de la Caja de Seguro Social” (pág. 2 del Resumen de los Consensos de la Mesa de Administración y Gestión). Y en ese consenso, participaron empresarios, jubilados, obreros, partidos políticos y otros sectores interesados. Entonces, ¿por qué insistir en el fantasma de la privatización? Porque la experiencia de las privatizaciones hechas durante la Administración PRD no ha sido buena para la mayoría de los usuarios y por ende, la consigna anti-privatizaciones es bien acogida entre la ciudadanía.
Flaco favor se le hace el país tratando de discutir un problema tan serio y complejo, utilizando arengas simplistas o recurriendo a la demagogia para incitar los temores de la población. Nadie está en desacuerdo con cobrar las cuotas a los empresarios que no las paguen, de hecho esta Asamblea aprobó en el 2000 un nuevo delito para quienes se apropiaran de cuotas descontadas y no pagadas a la CSS. Pero se engaña a la población, cuando se dice o se deja entrever que el problema de un déficit de dos mil millones de dólares se arregla con cobrar 30 ó 40 millones anuales en morosidad o evasión. También es demagógico afirmar que ya la privatización de la Caja comenzó con el hospital San Miguel Arcángel, cuando éste es un centro hospitalario que funciona bajo una ley aprobada en el gobierno anterior, es administrado por un patronato presidido por el Ministerio de Salud, no por el Director de la CSS, y es además, uno de los hospitales, bajo administración pública, más eficientes del país.
Personalmente, Juan Jované me parece una persona agradable, inteligente y honesta, aunque no comparta todas sus ideas y considere que, en la actual coyuntura, ha sido algo demagogo. Pero el problema de la Caja trasciende a un individuo y hasta a un gobierno. Esto no se trata de Jované o de Mireya. La quiebra de la CSS en nuestro país conllevaría a la quiebra del sistema financiero nacional y a una debacle social y económica.
No estamos hablando de cualquier cosa ni se trata de un tema para jugar a la política. Mucha gente depende del éxito del esfuerzo nacional que iniciamos hace dos años para concertar propuestas de solución a los problemas de la seguridad social en Panamá. Si de algo ha de servir la coyuntura actual, ojalá que sea para que todos los sectores dejen a un lado las arengas y las consignas, y se concentren en hacer propuestas. No para septiembre de 2004, como dijo Martín Torrijos, sino para ahora. ¿Qué proponen los que protestan en las calles? ¿Qué piensan los que aspiran a gobernarnos a partir de 2004? ¿Qué piensa hacer el Ejecutivo en las actuales circunstancias? ¿Cuál es el papel que jugaremos Gobierno y Oposición en la Asamblea? Esas son las preguntas que debemos plantearnos y resolver, como lo hemos hecho en los últimos trece años, a través del diálogo pacífico en democracia.
En dicho documento presenté esquemas mejorados de las ensenadas. También propuse que se emprendieran cuanto antes los preparativos para la realización de los modelos físicos y hidráulicos que podrían dirimir las diferencias entre nuestros puntos de vista y los de la comisión de manera incontrovertible.
En múltiples escritos públicos, en charlas y luego en las reportadas dos presentaciones que realicé ante la Comisión del Canal, he insistido en la necesidad de profundizar los estudios del Canal a Nivel con Ensenadas. Mi propuesta podría realizarse por etapas: primero para barcos de ciento cincuenta mil toneladas y, posteriormente, ampliándolo y profundizándolo para naves de doscientos cincuenta mil toneladas o más.
Considero, sin embargo, conveniente ejecutar la obra con esta última capacidad.
El Canal a Nivel con Ensenadas sería un canal de uso continuo, no intermitente, con amplio tramo para el cruce de naves en su interior, de tránsito fluido y seguro, con la mejor respuesta al terrorismo o al sabotaje.
En nuestra siguiente entrega presentaremos un resumen de las abrumadoras ventajas de este proyecto para Panamá y el mundo.