Probidad en la Asamblea, ¿sueño de opio?
Para aspirar a Diputado se requiere tener 21 años, no haber sido penado por delito doloso con pena privativa de libertad y ser residente del circuito electoral correspondiente, por lo menos, un año antes; esto último que muchos ni siquiera cumplen. Los diputados actuales y los del periodo anterior cambiaron la Constitución en el ?94 para permitir que personas con delitos electorales y contra la Administración Pública fueran postulados; algo verdaderamente inaudito.
Mi experiencia como legislador -durante y después de la dictadura- y el seguir de cerca el acontecer nacional, me obligan a plantear otras exigencias a los aspirantes, en momentos en que tanto se cuestiona la calidad de quienes forman parte del Legislativo.
¿Será mucho pedirle que el candidato explique a qué se ha dedicado en los últimos años? ¿Que muestre sus estados financieros preparados por un CPA, en prueba de que sus ingresos son lícitos y no producto del lavado de dinero o algo parecido? ¿Sería exagerado solicitarle indicar cuántos hijos tiene, dentro y fuera del matrimonio, y si cumple con todas las obligaciones que la ley exige a los padres y a las madres para con sus hijos? ¿Tendría óbice en declarar a los electores si ha tenido problemas de maltrato familiar con su cónyuge o compañera o con sus hijos, o si ha desatendido el pago de pensiones alimenticias?
Es procedente esperar que quienes vayan a hacer leyes y a fiscalizar al Ejecutivo, tengan la capacidad moral e intelectual para cumplir su alta misión. ¿Sería abusivo el exigirles que por lo menos se hayan graduado de secundaria? ¿Qué expliquen sus actividades cívicas, comunitarias, gremiales, que les hacen acreedores a aspirar a semejante cargo? ¿Que sean veraces al declarar sus estudios superiores? Ellos también tienen que llevar a la juventud el mensaje que vale la pena estudiar y ser ciudadanos responsables.
Las anteriores interrogantes vienen de la mano de otros tantos fiascos sufridos de parte de los llamados, fuera de todo contexto, "Padres de la Patria". Necesitamos a los mejores en el ?"rgano Legislativo. Que dejen en claro ante el electorado si han consumido drogas; si tienen algún trastorno psicológico o cualquier factor que pueda afectar un trabajo crucial para el país. Y que, quien haga las indagaciones y las pruebas necesarias, esté el margen de la política y del Tribunal Electoral que, a veces, suena a alcahueta de los políticos de turno.
La Asamblea es parte del cuerpo enfermo del país; comencemos a curarla con la quimioterapia de permitir que panameños serios demuestren que la probidad en ese ?"rgano del Estado es alcanzable: Que no es un sueño de opio.
gcochez@cableonda.net