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Problemas o soluciones


Toda la población panameña sabe que la Caja de Seguro Social tiene una lista interminable de problemas que resolver para cumplir con los programas de enfermedad y maternidad, riesgos profesionales e invalidez, vejez y muerte. Unos tienen graves dificultades de financiamiento y otros simplemente no ofrecen los servicios eficientes que los asegurados requieren.
Muchos médicos no cumplen con sus citas y los pacientes tienen que aguardar largas horas en la consulta o regresar para ser atendidos probablemente después que la enfermedad ha causado mayores males. Las operaciones quirúrgicas se acumulan por meses y los medicamentos no están siempre a la disposición de los enfermos. Los recientes casos vinculados al tratamiento del SIDA y el de los que requieren diálisis solamente representan aquellos que tienen que ver con grupos dispuestos a realizar denuncias públicas; pero diariamente ocurren casos de pacientes que al llegar a la ventanilla de la farmacia no reciben las medicinas recetadas por falta de existencia.
Los cheques para pagar las indemnizaciones por accidentes de trabajo llegan mucho tiempo después de ser solicitados y en una gran cantidad de casos las empresas tienen que adelantar pagos para que los trabajadores afectados puedan subsistir mientras llega el dinero al que tienen derecho.
Frecuentemente se cometen errores en diagnósticos y tratamientos que causan la muerte o la incapacidad de pacientes sin que se tomen las medidas de amonestación y compensación a los asegurados o sus familiares; en ocasiones sin realizar la investigación necesaria y tratando de esconder la información para impedir una denuncia. Y para colmo de males, se acerca el momento en que el Programa de Invalidez y Muerte no podrá pagar las pensiones comprometidas porque, a pesar de las repetidas denuncias sobre esta situación, no se toman las medidas oportunas que la eviten.
Lo lamentable es que en medio de toda esta penosa realidad, los directivos de la Caja de Seguro Social se han dado a la tarea de pelear entre ellos, dividiendo a los grupos que componen su Junta Directiva y por tanto debilitando el máximo órgano de gobierno de la institución que tiene en sus manos la respuesta a toda esta problemática.
Los asegurados esperan soluciones y no peleas estériles que alejan la posibilidad de mejorar la Caja de Seguro Social. Dejen a un lado las diferencias políticas o ideológicas y pónganse a trabajar unidos para salvar a la principal institución social de los panameños. La historia los juzgará por ello.


101 años de Panamá América

 
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