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Proceso de la educación en Panamá


Con suma frecuencia suele decirse que no se conoce un pueblo, ni apenas puede comprendérsele sino cuando se penetra en el drama de su cultura, que es la expresión del alma colectiva en perenne tránsito de angustia. Por eso en nuestra América se conoce a Panamá solo a medias o no se le conoce. Sus figuras cimeras: Tomás Herrera, Justo Arosemena, Eusebio A. Morales, Belisario Porras, Harmodio Arias Madrid, Octavio Méndez Pereira, Ricardo J. Alfaro, Ricardo Miró, Guillermo Andreve y otros muchos, son tan solo anuncio de un mundo que no se llega a penetrar totalmente, pero que como hilo conductor podrían llevarnos a la raíz de un pueblo que ha estado buscando el camino de su liberación y que lo encontró definitivo y suyo mediante los Tratados Torrijos-Carter con la consecuente transferencia del Canal a Panamá, en 1999.

La cultura de Panamá, el proceso de su educación sistemática, se organiza en forma tal que puede observarse en ella ascensos y caídas, de acuerdo con las ideas predominantes y con la orientación imperante en el gobierno: vibración de anhelos populares con el triunfo separatista; parálisis bajo el prolongado régimen militar; exaltación magnífica del alma popular, dueña de su destino en la hora de crear cultura para todos, bajo los gobiernos democráticos que advinieron en Panamá (1989-2009). Veinte años ha, durante los cuales se han elegido cinco presidentes democráticamente: Guillermo Endara, Ernesto Pérez Balladares, Mireya Moscoso, Martín Torrijos y Ricardo Martinelli. ¡Desilusión colectiva! Pero se mantiene elevada aspiración de ascenso democrático y de expresión auténtica de cultura en nuestro Panamá.

Cuando se recoge la historia de la educación panameña, resalta más la obra del gobierno que presidiera Enrique Adolfo Jiménez (1945-1948). Estudiando esa obra, sin apasionamiento, se justifica la expresión popular de aquella época, que la crítica que podía hacérsele a ese gobierno era la de: “realizar muchas cosas en tan poco tiempo”. Exactamente, realizar muchas obras en el menor tiempo posible (sin la ayuda financiera internacional), no tiene paralelo en la historia centenaria republicana. La puesta en vigor de la Constitución de 1946; la Ley 47, Orgánica de Educación, de 1946; el primer Código de Trabajo; la creación de la Zona Libre de Colón, y del Ministerio de Trabajo, Previsión Social y Salud Pública; la construcción de la Ciudad Universitaria (Universidad de Panamá), con patrimonio propio y autonomía; la construcción del Aeropuerto Internacional de Tocumen, del Colegio Abel Bravo, de Colón, del Félix Olivares, de David, los Primeros Ciclos de Las Tablas y Chitré; y los Hospitales Nicolás Solano en la Chorrera y Aquilino Tejeira en Penonomé.

¡Sin duda, la administración de Enrique Jiménez figura en primera fila entre las más progresistas que hemos tenido en Panamá, en 106 años de República!

101 años de Panamá América

 
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