Productividad o muerte
Los productores de banano del área de Divalá han caído en la peligrosa espiral que conduce a su propia destrucción, y si no hacen un esfuerzo conjunto entre empresarios, trabajadores y gobierno, perderán el fruto de un esfuerzo que lleva años de traer ocupación a una región pobre y apartada del interior chiricano.
Y es que para enfrentar el fenómeno de la globalización las empresas del sector productivo tienen que realizar cambios importantes que permitan mejorar la calidad y disminuir los costos, porque de otra manera la competencia se encarga de hacerlas desaparecer.
Si no se aumenta la productividad en las fincas de banano, la empresa deja de ser competitiva y por tanto disminuye sus ingresos y con ello, disminuye precisamente la productividad que tenía que aumentar. Esto es lo que está ocurriendo en el caso de las fincas de banano de Divalá que al disminuir sus ingresos por la baja de los precios en el mercado internacional, lo primero que hicieron fue recortar los gastos en la cantidad de fertilizantes y herbicidas aplicados y como resultado de esto, se reduce la cantidad de bananos cosechados por hectárea sembrada.
Ahora entra en el acto otra consecuencia predecible de los recortes en gastos. Igual que los fertilizantes, también se disminuyen los fungicidas y con ello se aumenta el riesgo de las plantas de contraer la sigatoca negra, enfermedad que mancha la hoja, reduce el área verde y provoca una disminución en la producción de banano por planta.
Es cierto que el gobierno ha contribuido con ayuda financiera a las fincas afectadas pero esta parece no haber sido usada para mejorar la productividad sino para pagar deudas acumuladas lo que solamente extiende el período de agonía de las empresas, sin aportar una solución al problema.
Los empresarios deben entender que tienen que encontrar mejores sistemas de administración, reducir gastos y atender mejor sus negocios; los trabajadores que mientras no mejoren su productividad, no pueden esperar beneficios adicionales en sus ingresos; y el gobierno debe asegurarse que la ayuda ofrecida se emplee en renovar plantas, fertilizar tierras y fumigar áreas para que se produzca más y mejor.
Podemos maldecir los efectos de la globalización pero si no tomamos medidas urgentes para responder con valor a los signos de los tiempos, nos espera un calvario que conduce a la miseria.
Mientras protestamos vendría muy bien dedicar un tiempo a tratar de ser más productivos para no hacer sufrir más a nuestra gente que espera respuestas.
Podrán entre gobierno y oposición coordinar todo lo que quieran para evitar la acción de la justicia, pero eso no les va durar mucho, porque la verdad saldrá a flote para luego convertirse en grillete penal y político de quienes creen que con el "juega vivo político" pueden burlarse de toda una ciudadanía que está hastiada de los malos políticos que utilizan la política para provecho propio a costa del hambre, el desempleo y la inseguridad pública de todo un pueblo.
Carmen Rosa Robles, abogada del Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, aseguró que para el instituto este proyecto representa un avance en el ordenamiento jurídico panameño, pues con esta ley también se actualizará el sistema criminológico en Panamá.
Destacó que lo que se espera es actualizar el sistema en cuanto al tratamiento de los detenidos, basándose en principios que respeten los derechos humanos, la seguridad, la rehabilitación y la defensa social y esto sólo es posible mediante un tratamiento científico a cada uno de los privados de libertad, según su condición y con la intervención de funcionarios debidamente especializados.
Y es que para enfrentar el fenómeno de la globalización las empresas del sector productivo tienen que realizar cambios importantes que permitan mejorar la calidad y disminuir los costos, porque de otra manera la competencia se encarga de hacerlas desaparecer.
Si no se aumenta la productividad en las fincas de banano, la empresa deja de ser competitiva y por tanto disminuye sus ingresos y con ello, disminuye precisamente la productividad que tenía que aumentar. Esto es lo que está ocurriendo en el caso de las fincas de banano de Divalá que al disminuir sus ingresos por la baja de los precios en el mercado internacional, lo primero que hicieron fue recortar los gastos en la cantidad de fertilizantes y herbicidas aplicados y como resultado de esto, se reduce la cantidad de bananos cosechados por hectárea sembrada.
Ahora entra en el acto otra consecuencia predecible de los recortes en gastos. Igual que los fertilizantes, también se disminuyen los fungicidas y con ello se aumenta el riesgo de las plantas de contraer la sigatoca negra, enfermedad que mancha la hoja, reduce el área verde y provoca una disminución en la producción de banano por planta.
Es cierto que el gobierno ha contribuido con ayuda financiera a las fincas afectadas pero esta parece no haber sido usada para mejorar la productividad sino para pagar deudas acumuladas lo que solamente extiende el período de agonía de las empresas, sin aportar una solución al problema.
Los empresarios deben entender que tienen que encontrar mejores sistemas de administración, reducir gastos y atender mejor sus negocios; los trabajadores que mientras no mejoren su productividad, no pueden esperar beneficios adicionales en sus ingresos; y el gobierno debe asegurarse que la ayuda ofrecida se emplee en renovar plantas, fertilizar tierras y fumigar áreas para que se produzca más y mejor.
Podemos maldecir los efectos de la globalización pero si no tomamos medidas urgentes para responder con valor a los signos de los tiempos, nos espera un calvario que conduce a la miseria.
Mientras protestamos vendría muy bien dedicar un tiempo a tratar de ser más productivos para no hacer sufrir más a nuestra gente que espera respuestas.
Podrán entre gobierno y oposición coordinar todo lo que quieran para evitar la acción de la justicia, pero eso no les va durar mucho, porque la verdad saldrá a flote para luego convertirse en grillete penal y político de quienes creen que con el "juega vivo político" pueden burlarse de toda una ciudadanía que está hastiada de los malos políticos que utilizan la política para provecho propio a costa del hambre, el desempleo y la inseguridad pública de todo un pueblo.
Carmen Rosa Robles, abogada del Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Panamá, aseguró que para el instituto este proyecto representa un avance en el ordenamiento jurídico panameño, pues con esta ley también se actualizará el sistema criminológico en Panamá.
Destacó que lo que se espera es actualizar el sistema en cuanto al tratamiento de los detenidos, basándose en principios que respeten los derechos humanos, la seguridad, la rehabilitación y la defensa social y esto sólo es posible mediante un tratamiento científico a cada uno de los privados de libertad, según su condición y con la intervención de funcionarios debidamente especializados.