Profetas de la barriga llena
Todo comenzó, aparentemente, sin mayor trascendencia.
Un buen día, Mario Galindo, hombre público que no requiere que nadie lo defienda, pues goza de una bien ganada reputación por su sensatez ciudadana y como profesional y político, expresó su opinión sobre la posible utilización, si fuera necesaria, del capital acumulado como producto de las privatizaciones de bienes y empresas públicas, que se conoce como el Fondo Fiduciario, para atender problemas sociales urgentes.
Esa opinión, también compartida por la Presidenta Electa, tuvo como origen los indicios iniciales, que a medida que avanzan los días se convierten en certeza, de que el gobierno del PRD, encabezado por el señor Pérez Balladares, dejará las arcas del Estado vacías con el propósito, deliberada y malsanamente planificado, de maniatar al próximo gobierno.
Como el actual gobierno, desde sus inicios, no ha parado de bañarse con agua de rosas que el mismo produce y se echa encima por cataratas, esa opinión sobre la necesidad de utilizar el capital del Fondo Fiduciario tenía que sacudirlo hasta las pezuñas.
Si hay necesidad de recurrir al capital del Fondo Fiduciario es porque no existen otros recursos, y si no hay los recursos es porque el actual gobierno, consuetudinariamente ha mentido sobre una bonanza presupuestaria que tampoco existe.
¿Cómo -pregúntense ustedes- iba nuestro "egregio mandatario y rey indiscutible de la sabiduría" a aceptar que él ha mentido y que su castillo está construido de naipes?
ESPERAR TAL COSA SERIA COMO ESPERAR QUE LA VACA PARA CHANCHITOS.
Esa no es la personalidad de quien en la noche del día del referéndum, cuando el pueblo sepultó su pretensión reeleccionista bajo una montaña de votos, nos dijo, palabras más palabras menos, que el pueblo no había querido darse la oportunidad de tenerle de presidente por cinco años.
Entiéndase el trasfondo de su pensamiento: él no perdió; el pueblo se perdió la oportunidad de que el hombre más sabio e inteligente que en Panamá ha nacido nos siguiera guiando con su iluminado cerebro.
Y sigamos por esa cuerda. Si su gobierno ha sido una cornucopia que derrama riquezas y bondades ¿ cómo es posible que alguien se atreva a pensar en la necesidad de utilizar los fondos de las privatizaciones?
¡Qué importa que 50,000 niños panameños hayan tenido que dejar los colegios para contribuir al sostenimiento de sus hogares!
¡Qué importa que nuestra niñez no pueda ser protegida con las vacunas necesarias para evitar enfermedades que ya no existen en países de recursos más limitados!
¡Qué importa que una tercera parte de la población panameña no tenga ingresos de siquiera un balboa por día!
¡Qué importa que las salas de operaciones de los hospitales se cierren porque no hay con qué realizar cirugías que son impostergables!
¡Qué importa que las escuelas se estén cayendo a pedazos!
¡Qué importa que un quinto de la población panameña no tenga agua potable!
¡Qué importa que el 50% de la población panameña viva en la pobreza!
¡Qué importa que nuestras zonas rurales e indígenas vivan en la miseria más espantosa!
¡Qué importa que la desnutrición y el hambre inhabiliten a miles de niños panameños para tener una vida productiva!
¡Qué importa que muchos miles de panameños vivan en tugurios sin servicios sanitarios ni alcantarillados!
¡Qué importa que la ciudad de Colón parezca una ruina o que en San Miguelito la basura se amontone con riesgo de una epidemia!
¡Qué importa que el desempleo y el subempleo golpeen más de la cuarta parte de nuestra población económicamente activa!
Según los parámetros mentales del señor Pérez Balladares, todas esas necesidades sociales tienen que esperar, según ha pronosticado, hasta que sus "sabias políticas económicas" que sólo él entiende, por ser el hombre más inteligente de nuestro país, rindan sus frutos.
¡Es muy fácil ser profeta con la barriga llena!
Un buen día, Mario Galindo, hombre público que no requiere que nadie lo defienda, pues goza de una bien ganada reputación por su sensatez ciudadana y como profesional y político, expresó su opinión sobre la posible utilización, si fuera necesaria, del capital acumulado como producto de las privatizaciones de bienes y empresas públicas, que se conoce como el Fondo Fiduciario, para atender problemas sociales urgentes.
Esa opinión, también compartida por la Presidenta Electa, tuvo como origen los indicios iniciales, que a medida que avanzan los días se convierten en certeza, de que el gobierno del PRD, encabezado por el señor Pérez Balladares, dejará las arcas del Estado vacías con el propósito, deliberada y malsanamente planificado, de maniatar al próximo gobierno.
Como el actual gobierno, desde sus inicios, no ha parado de bañarse con agua de rosas que el mismo produce y se echa encima por cataratas, esa opinión sobre la necesidad de utilizar el capital del Fondo Fiduciario tenía que sacudirlo hasta las pezuñas.
Si hay necesidad de recurrir al capital del Fondo Fiduciario es porque no existen otros recursos, y si no hay los recursos es porque el actual gobierno, consuetudinariamente ha mentido sobre una bonanza presupuestaria que tampoco existe.
¿Cómo -pregúntense ustedes- iba nuestro "egregio mandatario y rey indiscutible de la sabiduría" a aceptar que él ha mentido y que su castillo está construido de naipes?
ESPERAR TAL COSA SERIA COMO ESPERAR QUE LA VACA PARA CHANCHITOS.
Esa no es la personalidad de quien en la noche del día del referéndum, cuando el pueblo sepultó su pretensión reeleccionista bajo una montaña de votos, nos dijo, palabras más palabras menos, que el pueblo no había querido darse la oportunidad de tenerle de presidente por cinco años.
Entiéndase el trasfondo de su pensamiento: él no perdió; el pueblo se perdió la oportunidad de que el hombre más sabio e inteligente que en Panamá ha nacido nos siguiera guiando con su iluminado cerebro.
Y sigamos por esa cuerda. Si su gobierno ha sido una cornucopia que derrama riquezas y bondades ¿ cómo es posible que alguien se atreva a pensar en la necesidad de utilizar los fondos de las privatizaciones?
¡Qué importa que 50,000 niños panameños hayan tenido que dejar los colegios para contribuir al sostenimiento de sus hogares!
¡Qué importa que nuestra niñez no pueda ser protegida con las vacunas necesarias para evitar enfermedades que ya no existen en países de recursos más limitados!
¡Qué importa que una tercera parte de la población panameña no tenga ingresos de siquiera un balboa por día!
¡Qué importa que las salas de operaciones de los hospitales se cierren porque no hay con qué realizar cirugías que son impostergables!
¡Qué importa que las escuelas se estén cayendo a pedazos!
¡Qué importa que un quinto de la población panameña no tenga agua potable!
¡Qué importa que el 50% de la población panameña viva en la pobreza!
¡Qué importa que nuestras zonas rurales e indígenas vivan en la miseria más espantosa!
¡Qué importa que la desnutrición y el hambre inhabiliten a miles de niños panameños para tener una vida productiva!
¡Qué importa que muchos miles de panameños vivan en tugurios sin servicios sanitarios ni alcantarillados!
¡Qué importa que la ciudad de Colón parezca una ruina o que en San Miguelito la basura se amontone con riesgo de una epidemia!
¡Qué importa que el desempleo y el subempleo golpeen más de la cuarta parte de nuestra población económicamente activa!
Según los parámetros mentales del señor Pérez Balladares, todas esas necesidades sociales tienen que esperar, según ha pronosticado, hasta que sus "sabias políticas económicas" que sólo él entiende, por ser el hombre más inteligente de nuestro país, rindan sus frutos.
¡Es muy fácil ser profeta con la barriga llena!