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Profundicemos nuestro patrimonio cultural




Educador

En nuestro medio, especialmente en nuestras campiñas interioranas, se requiere con la mayor celeridad posible para extender y difundir el folclore regional en un ambiente natural, autóctono y de sano esparcimiento espiritual, el desarrollo planificado de las diversas actividades folclóricas dentro de un espíritu de sistema, como un todo mayor actuante, es decir, en forma más organizada para así contribuir con el fortalecimiento y la profundización de nuestras bellas danzas vernaculares.
En Panamá necesitamos, tal como lo manifiesta la UNESCO, entender el término de patrimonio oral o inmaterial como el conjunto de las creaciones que emanan de una comunidad cultural y social basadas en la tradición y expresadas por un grupo o por individuos y reconocidas como respuestas a los deseos y la esperanza de la comunidad, en tanto sean expresiones de la idéntica cultura social de ésa, al transmitirse normas y valores oralmente, por imitación u otras formas.
Adolecemos de organizaciones serias y permanentes que, bajo la dinámica orientación de las instituciones del Estado, velen con la continuidad necesaria de las acciones folclórica, por la preservación de nuestras verdaderas costumbres, valores y tradiciones más auténticas, como lo es el tamborito. Su toque, su canto y su baile significan, sin duda, la tradición más auténtica de reafirmación de nuestras raíces que nos identifica como pueblo y nación soberana.
En nuestra provincia coclesana, la institución que ha venido, desde su fundación, intentando estimular la exaltación cultural y aprecio de nuestras costumbres, valores y tradiciones en el ámbito de la región, lo es sin duda la otrora, Universidad Popular de Coclé, hoy "Universidad Regional del Trabajo", lo cual se realizaba mediante los tradicionales Encuentros Folclóricos, especialmente en su aniversario, sin propósitos de competencia y sin ánimo y fines de lucro o de ganancias económicas; tan sólo se pretendía, con la participación espontánea de los grupos folclóricos participantes, lograr el rescate de nuestra danza típica, el tamborito, bailado con vestidos y sombreros típicos al compás de las alegres tonadas cantadas con matices distintos, dependiendo del lugar de origen.
Se requiere, hoy más que nunca, retomar y producir acciones culturales, con pasos firmes como los que venía realizando la otrora Universidad Popular de Coclé desde su fundación a lo largo de la provincia, asegurando con ello, la vigencia de nuestras más caras tradiciones.
En efecto, todos los años en su aniversario la Universidad Popular de Coclé celebraba tradicionalmente estos encuentros folclóricos del toque, canto y baile del tamborito coclesano, con los cuales se estimulaba a nuestros esforzados folcloristas y a las comunidades urbanas y rurales para que en una forma organizada, participaran de estos eventos artísticos. En esta forma y dentro de un ambiente natural, se mantenía y se fomentaba en principio, nuestras verdaderas raíces y se fortalecía nuestra identidad cultural por medio de la cultura popular que le pertenece al pueblo. No puede ser, en consecuencia, que por factores ideológicos y de presupuesto, se lesione la práctica y el fomento de nuestras raíces.
Con el impulso que merecen las manifestaciones folclóricas propias de las regiones, especialmente de las coclesanas, ayudamos sin duda a conservarlas. Ya es tiempo de desarrollar actividades folclóricas, de manera sistemáticas, con continuidad y dándole el seguimiento requerido dentro de un espíritu de investigación científica, que incluso es interesante destacar, sin recursos económicos, algunos grupos lo están haciendo con lo cual se está fortaleciendo nuestro patrimonio cultural regional.
Esta nueva actitud necesaria, de profundización de nuestro folclore, ayudaría a contrarrestar la influencia negativa que ejercen en nuestro medio, los aires extranjerizantes que están incidiendo indiscutiblemente en nuestra manera de pensar, decir y actuar, y que están afectando la práctica de nuestros valores y costumbres ancestrales, que nos legaron nuestros antepasados. Es importante buscar el equilibrio entre las nuevas corrientes tecnológicas y la modernización, producto del mundo globalizado, con nuestros valores y costumbres más preciada que dan sentido al ser panameño.

101 años de Panamá América

 
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