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Profundizar los programas solidarios


Toda política que tenga como finalidad, dignificar al hombre, su condición humana, representa un acto que proyecta una textura de alta calidad moral y la misma debe concitar el apoyo de todo el país.

Discursar sobre la pobreza y eludir cualquier contacto con ella, resulta fácil, lo que lleva a muchos no entender la magnitud de algunos programas que están dirigidos a articular a los compatriotas más pobres del país a expectativas y beneficios que por décadas les fueron vedados. Ello nos lleva a sostener lo injusto de la crítica que por parte de algunos sectores, adversarios de la actual administración gubernamental, le vienen haciendo a la Red de Oportunidades que, en lo fundamental, ha estado dirigida a ese tramo poblacional donde la deserción escolar y la ausencia total de salud constituían la regla general.

El programa ha sido positivo al punto de que la asistencia escolar en esas regiones pobres ha crecido de manera significativa, lo que ha llevado a construir más aulas de clases y dotación de servicios de salud. No se trata sencillamente de un aporte de 35 balboas, sino de un componente integrador que se articula a toda una estrategia de dignificación humana, de estos hermanos panameños, que por mucho tiempo, padecieron los efectos perniciosos de políticas que desconocían el drama social en la cual estuvieron sumergidos.

Tal vez podamos convenir en que el programa, la Red de Oportunidades, pueda ser mejorado; pero aducir como argumento de ataque que se trata de una forma de hacer política asistencialista, no refleja la realidad y la verdad, que hoy los hombres y mujeres, de esos tramos poblacionales, sienten que cuentan con la cédula de ciudadanía social. El discurso impugnador, desde la perspectiva humana, deviene incorrecto y debe ser rechazado.

Como lo hemos escrito antes, cuando inventariamos acciones y obras de alcance social y humano, la más reciente, el programa Agro Compita, que constituye una alianza con los productores del país, dirigido a mejorar la productividad y con ello incrementar la producción de productos de la canasta básica alimentaria, dotándole de condiciones, tanto financieras como técnicas, para enfrentar cualquier déficit de comida en el país. Dudo que algunas otra administración haya tenido la capacidad de llevar planes de gran alcance humano, como los que se han venido implementando hoy día.

No se trata de criticar por criticar. Lo ideal sería que el debate impugnador viniera acompañado de ideas, proyectos e iniciativas que perfeccionen las políticas de apoyo y solidaridad que con tino y voluntad se han ejecutado en los últimos años.

101 años de Panamá América

 
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