Programas políticos y planes de gobierno
Prematuramente, muchas personas, y especialmente algunos medios de comunicación parecen entender que la campaña política o el proceso electoral ya comenzó. Y consecuentes con esa presunción, demandan que los que hasta ahora son sólo precandidatos, divulguen sus planes de gobierno. Frente a esos pedidos, injustificados por cierto, me permitiré algunos comentarios, aprovechando que aún hay espacio para esas disquisiciones que reconozco no serán posibles cuando se caliente el ambiente político.
El proceso político, al nivel presidencial, comienza cuando surgen los precandidatos y éstos se enfrascan en las acciones encaminadas a obtener la postulación de su colectivo político. Cada precandidato, como es lógico, debe concentrarse en tratar de lograr el apoyo de sus copartidarios, de sus eventuales aliados de otras toldas y de los denominados sectores independientes. A estos últimos, tal vez, con mayor propiedad, convendría identificarles como no partidarios. Sobre ellos y su papel electoral me ocuparé en otro artículo.
222 Cuando todavía estamos en la etapa de las precandidaturas, no es razonable esperar, porque no sería oportuno, que el precandidato o precandidata presente o se le demande un Plan de Gobierno.
Cuando todavía estamos en la etapa de las precandidaturas, no es razonable esperar, porque no sería oportuno, que el precandidato o precandidata presente o se le demande un Plan de Gobierno. Más lógico es esperar algunos avances de sus principales ideas, a nivel macro, sobre cómo se propone enfrentar los problemas medulares de la nación en áreas como la salud, la educación, la vivienda, la seguridad o el endeudamiento público, por mencionar algunas de las más relevantes. Estas manifestaciones vendrán a constituirse, un poco más elaboradas, en los parámetros de su Programa Político, que todavía estará bastante de lejos de ser un Plan de Gobierno.
En Panamá, lo usual es que a las elecciones concurran alianzas y no partidos en solitario. Ese hecho impone que las posiciones políticas de los partidos aliados y de los voceros de los sectores "independientes" deban ser tomadas en cuenta por los abanderados de las alianzas para elaborar el Programa Político que promoverán conjuntamente de cara al electorado. Por tanto, tampoco es oportuno ni práctico que un precandidato se lance en solitario a presentar un Programa Político que todavía no ha consensuado con sus futuros aliados. Si no es oportuno, en las etapas preliminares, que los precandidatos presenten o se les demande que divulguen sus Programas Políticos, todavía lo es menos que se les pidan Planes de Gobierno.
La presentación de Planes de Gobierno, en sentido estricto, es una etapa que debe quedar para después de que pasen las elecciones. Lo estimo así, porque quien resulte elegido deberá tener en cuenta que como presidente gobernará para toda la nación y, por tanto, que para el futuro de su gestión y del país le convendría considerar y aprovechar las ideas de valor que hayan presentado sus adversarios en la contienda electoral y, sobre todo, alimentarse con las informaciones y hechos que sólo llegan manejarse en detalle durante etapa de transición, previa a la asunción del poder.
El proceso político, al nivel presidencial, comienza cuando surgen los precandidatos y éstos se enfrascan en las acciones encaminadas a obtener la postulación de su colectivo político. Cada precandidato, como es lógico, debe concentrarse en tratar de lograr el apoyo de sus copartidarios, de sus eventuales aliados de otras toldas y de los denominados sectores independientes. A estos últimos, tal vez, con mayor propiedad, convendría identificarles como no partidarios. Sobre ellos y su papel electoral me ocuparé en otro artículo.
222 Cuando todavía estamos en la etapa de las precandidaturas, no es razonable esperar, porque no sería oportuno, que el precandidato o precandidata presente o se le demande un Plan de Gobierno.
Cuando todavía estamos en la etapa de las precandidaturas, no es razonable esperar, porque no sería oportuno, que el precandidato o precandidata presente o se le demande un Plan de Gobierno. Más lógico es esperar algunos avances de sus principales ideas, a nivel macro, sobre cómo se propone enfrentar los problemas medulares de la nación en áreas como la salud, la educación, la vivienda, la seguridad o el endeudamiento público, por mencionar algunas de las más relevantes. Estas manifestaciones vendrán a constituirse, un poco más elaboradas, en los parámetros de su Programa Político, que todavía estará bastante de lejos de ser un Plan de Gobierno.
En Panamá, lo usual es que a las elecciones concurran alianzas y no partidos en solitario. Ese hecho impone que las posiciones políticas de los partidos aliados y de los voceros de los sectores "independientes" deban ser tomadas en cuenta por los abanderados de las alianzas para elaborar el Programa Político que promoverán conjuntamente de cara al electorado. Por tanto, tampoco es oportuno ni práctico que un precandidato se lance en solitario a presentar un Programa Político que todavía no ha consensuado con sus futuros aliados. Si no es oportuno, en las etapas preliminares, que los precandidatos presenten o se les demande que divulguen sus Programas Políticos, todavía lo es menos que se les pidan Planes de Gobierno.
La presentación de Planes de Gobierno, en sentido estricto, es una etapa que debe quedar para después de que pasen las elecciones. Lo estimo así, porque quien resulte elegido deberá tener en cuenta que como presidente gobernará para toda la nación y, por tanto, que para el futuro de su gestión y del país le convendría considerar y aprovechar las ideas de valor que hayan presentado sus adversarios en la contienda electoral y, sobre todo, alimentarse con las informaciones y hechos que sólo llegan manejarse en detalle durante etapa de transición, previa a la asunción del poder.