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Progresar en Panamá


En el mundo de hoy existen ciertos secretos que desde hace mucho tiempo dejaron de serlo, porque pasaron a ser privilegios del conocimiento general pero, por circunstancias que cada lector puede asumir, siguen siendo ignoradas por algunos en perjuicio del progreso nacional. Progresar, cuando se refiere a mi país, es un verbo cuyo ejercicio depende de una organización institucional coherente y de la capacidad de sus integrantes humanos para seguir adelante, avanzar, con principios y creatividad.
En una democracia, un Estado de Derecho, por eficiencia en la aplicación de los recursos para conseguir los mejores resultados, esa organización tiene que estructurarse en función de los problemas que enfoca resolver. Salud, educación, vivienda, servicios públicos y asistenciales, desempleo y pobreza, son elementos estrechamente relacionados entre sí. Cuando los objetivos son de mejorar la salud física y mental y la productividad del hombre/mujer, es indispensable entender las sutilezas de inter-relaciones entre esos elementos para programar y ejecutar los insumos a disposición, con coherencia en el tiempo y el espacio. Progresista y justo es desligar a los funcionarios de las decisiones subjetivas y disminuir las desigualdades en los niveles de desarrollo de los distintos sectores (regiones) del territorio nacional. Las ejecutorias aisladas no son ni serán respuestas a tan compleja tarea.
Una organización institucional eficiente facilita y hace fluidos los procesos administrativos y de gerencia. El éxito de una gestión depende de los ejecutores -hombre/mujer- y en ellas su experiencia y capacidad son vitales para dirigir los complejos procesos que involucra la decisión de progresar. De allí que ser escogido como servidor público en un gobierno dispuesto a promover el progreso mediante su programa político, debería constituir una distinción que enorgullezca a los pocos funcionarios que realmente requiere un pequeño país como Panamá, para cumplir las responsabilidades auténticamente dirigidas a ese propósito.
Fundamental es, por consiguiente, la selección transparente de un buen equipo humano de nivel. Por razones de eficiencia, ese equipo tiene que ser integrado por antecedentes, con independencia de las afiliaciones políticas, de vínculos a grupos de intereses gremiales, familiares o personales, de nivel social o económico.
Idoneidad, lealtad -a país, profesión y gobierno-ética de comportamiento, disposición de servir, disciplina en el cumplimiento del deber, respeto a la jerarquía, y cualidades de liderazgo, debieran ser los requisitos salientes de una selección transparente. Debe ser una cuestión de orgullo participar en el trascendental evento de buscar un Panamá mejor.
La participación de personas cuyas cualidades inspiren la confianza pública para ganar respeto y el apoyo de la comunidad, es condición necesaria -diría indispensable en el momento actual- para dinamizar un programa de gobierno con visión y posibilidades de éxito sostenido en el tiempo.
Instituir un proceso selectivo cualitativo, inclusive y participativo de todos los sectores de la comunidad, y no excluyente, discriminatorio, arbitrario e irracional, es la forma. Haría difícil a las fuerzas opositoras distraer la atención de los esfuerzos que se invierten. Más bien esas fuerzas tendrían que estar dirigidas a fiscalizar desviaciones de las ejecutorias programáticas, como corresponde a una sana y patriótica oposición, para contribuir positivamente a los legítimos intereses de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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