Promesas sin compromisos
Nos vamos acostumbrando a oír hablar de promesas. Nada, o casi nada, sobre compromisos con la democracia. Muchas personas harán muchas promesas durante los próximos 12 meses y es probable que para sobresalir entre el montón algunos recurran a frases estridentes, ideas estrambóticas, o formas de presentación personal que buscan ser impactantes o sentimentales; pero que a veces no llegan a más que hilarantes. Así escucharemos soluciones que pueden tener una apariencia razonable, o descabellada, sobre la salud, el transporte, la educación, la seguridad, etc. Pero ¿en cuántas ocasiones se revela un compromiso con la democracia?
Pareciera como si la democracia poco importara, como si los valores democráticos no tuvieran importancia por sí mismos. Como la democracia no es todo lo que se opone a la dictadura, sería bueno que los distintos contendores convergieran en una discusión sobre la democracia panameña hoy. Sería muy oportuno saber qué piensan los políticos acerca de su evolución, sus retos para los próximos años, sus amenazas más temidas, qué se ha hecho bien y qué se ha hecho mal. Quizás así logremos darle un poco de contenido a la contienda política, pues no es suficiente decir "yo quiero ser", o "yo tengo las masas".
Hay que decir alto y claro para qué se quiere el poder que les dará el cargo y, sobre todo, cómo lo van a ejercer, con arreglo a qué principios, qué valores. En una palabra: Cuál es el compromiso.