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Prometen "un verdadero cambio"


El republicano McCain, al aceptar la candidatura presidencial, aseguró que "el cambio está llegando", y así mismo aseveró que si es elegido Presidente de EE.UU., trabajará junto con los demócratas. Obama, al aceptar la nominación demócrata para la candidatura a la Casa Blanca, reafirmó su promesa de cambio; o sea, una de sus principales tareas como presidente, será la de arreglar las políticas fallidas de las dos (8 años) legislaturas republicanas.

McCain apuntó su pasado como independiente y criticó a las elites de la capital del país. Se mostró orgulloso de haber elegido a la joven Sarah Palin como su compañera de fórmula y agregó, en uno de los pasajes más celebrados de su discurso: "Déjenme advertir a la gente de Washington, vieja, gastadora, que no hace nada, que antepone sus intereses a los del país: el cambio está llegando". Por su parte, Obama resaltó que McCain no representa más que una continuidad de la política del actual presidente George W. Bush. "Ocho años son suficientes", "América, somos mejores que estos últimos ocho años", afirmó.

Qué cosa tan sorprendente, los dos candidatos, demócratas y republicanos, coinciden en que el gobierno de Bush Junior es malo, mentiroso y despilfarrador de dinero. Ambos aseguran que la gente de Washington, vieja, gastadora, no hace nada, que antepone sus intereses a los del país, que son "puras botellas", corruptas y acabando con el fisco. Sin embargo, ¿qué nos vendió Bush Junior para el resto del mundo? Temor a los terroristas árabes, a las FARC, a Chávez, Evo, Correa, y otros insurgentes globales; nos enseñó a invadir países sin pruebas reales de ser amenaza para el mundo, nos enseñó a bombardear pueblos de noche para tener más audiencia; nos enseñó a gozar con las enfermedades de Fidel, con la muerte de sindicalistas, líderes populares y barriadas marginadas. Nos enseñó a crear conflictos entre nosotros mismos, a generar guerra entre todos, a hablar mal del otro, a burlarnos del contrario, no importa si es legislador o presidente.

Hoy ambos candidatos, Obama y McCain, intentan robarle las banderas del "cambio" a su rival. "Como comandante en jefe, nunca vacilaré en defender esta nación, pero sólo enviaré a nuestras tropas al peligro con una misión clara y un compromiso sagrado de darles el equipamiento que necesitan en la batalla y el cuidado y las ventajas que merecen cuando vuelven a casa", dijo el demócrata Obama. Obviamente, más tropero es McCain, quien muestra con orgullo sus cicatrices de las heridas de Vietnam, y asegura que perseguirá, hasta el infierno, a Bin Laden, a los talibanes, a los coreanos, a los iraníes, a los bolivarianos, fidelistas y todo que huela a terrorismo.

Tal como pasa en Panamá, la oposición, encabezada por seco Varela y Martinelli 99, se rasgan los cueros por demostrar que son los verdaderos líderes del cambio. Ambos arrastran las secuelas de los gobiernos anteriores que no hicieron "el cambio"; por el contrario, pelecharon y amasaron fortunas, pero hoy quieren el cambio. Por el lado del PRD, Balbina y Juan Carlos son más torrijistas que el propio Omar; inclusive, por encima de los pañuelitos blancos que antes, sin vergüenza, mostraban al lado de los marines gringos, sapeando a los compañeros, que aún hoy siguen creyendo en su discurso.

El pueblo norteamericano, políticamente, se polariza rápido, seguro que McCain les devuelve el espíritu guerrerista que siempre han enseñado al mundo. Acá, en Panamá, no somos extremistas, porque no tenemos cimentada una cultura política, mas no somos bobos, sabemos con quién tenemos esperanzas y con quién tenemos más explotación, pobreza, desprecio, sangre y dolor.

101 años de Panamá América

 
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