Promoción de la competencia en el mercado de medicamentos
El artículo 107 de la Constitución Política de Panamá establece que el Estado deberá desarrollar una política nacional de medicamentos que promueva la producción, disponibilidad, accesibilidad, calidad y control de los medicamentos para toda la población del país.
Es un deber del Estado, y un derecho de sus ciudadanos, tener acceso a los medicamentos necesarios para satisfacer sus necesidades de salud. Sin embargo, esta es una labor bastante difícil, según pudo constatar el Estado y la población, en los últimos meses. Esto es debido a varios factores.
El mercado de medicamentos es un ejemplo de un mercado donde existe asimetría de la información. Esto quiere decir que los consumidores no están suficientemente informados del producto que comprarán y no conocen las alternativas genéricas o sustitutos del medicamento. Incluso el medicamento es recetado por una persona (médico), pero será comprado y pagado por otra persona (paciente). Por lo tanto, al doctor no le interesa en primera instancia el precio, sino que sea un medicamento adecuado para aliviar al paciente.
Los doctores en la mayoría de las clínicas privadas recetan medicamentos específicos, incluyendo la marca de la casa fabricante. No recetan el producto genérico ni dan alternativas con el mismo principio activo. Sin embargo, para aliviar un mal lo importante es el principio activo del medicamento, sin importar la marca de éste. Lo que alivia el mal es el principio activo no la marca. Por ejemplo, en algunos países, los estantes de los establecimientos que están autorizados a vender productos farmacéuticos están ordenados por principio activo y en el anaquel no está la marca del medicamento sino el nombre del principio activo, incluso en el etiquetado del medicamento se da una posición relevante al principio activo, más que al nombre comercial del medicamento.
Encontramos que los medicamentos de marcas reconocidas son más caros que los productos genéricos, porque los primeros tienen una patente y un gasto mayor en investigación y desarrollo. Pero ambos son bioequivalentes farmacéuticos y son buenos para aliviar el mal. Algunos productos de marcas reconocidas tienen un mercado casi cautivo por los doctores que recetan medicamentos de una marca específica, sin darle prioridad al costo que tenga para el consumidor, aunque otro medicamento más económico tenga el mismo principio activo.
Así por ejemplo, medicamentos que contienen acetaminofén hay más de diez, sin embargo adquieren diferentes nombres según la casa fabricante, aunque el principio activo sea el mismo. Encontramos tabletas que cuestan sólo $0.06 en cambio otras cuestan unitariamente $0.14. El efecto en el paciente de ambas tabletas es el mismo, en cambio el efecto en la economía del consumidor es bastante diferente. Lo mismo que sucede con el acetaminofén ocurre con otros medicamentos en los cuales también hay alternativas.
Otro problema en Panamá sobre el tema de los medicamentos es que no existe competencia entre la mayoría de las farmacias que venden los medicamentos. Estas venden los medicamentos según el Precio Sugerido de Venta (PSV) marcado por el distribuidor. Existen escasas excepciones como El Machetazo y Mega Pharmacy que venden con un descuento sobre el PSV.
En el caso de los medicamentos, la comparación que hace el consumidor debe ser en dos sentidos. En primer lugar escoger el medicamento que cumpla el propósito de aliviar el mal según el principio activo que se necesite (sea de marca reconocida o genérico) y buscar el establecimiento comercial que vende el medicamento a un precio menor. Para realizar esto el consumidor debe estar bien informado de las alternativas genéricas que existen y los establecimientos que venden los medicamentos a un menor precio.
La disminución de precios también se logra permitiendo la entrada de nuevos agentes económicos al mercado. Por ejemplo, en junio de 1997 una empresa vendió los tanques de 200 pies cúbicos de oxígeno médico a la Caja de Seguro Social (CSS) a B/. 15.50, esta misma empresa en mayo de 1998 (menos de un año después) vendió estos mismos tanques a la CSS en la provincia de Panamá a B/. 5.72. Una reducción de B/. 9.78 ó 63.1%. Esta disminución se debe, entre otras razones, a que en la licitación de mayo de 1998 participaron tres nuevos agentes económicos.
En este sentido, para incrementar la competencia deben eliminarse las barreras no arancelarias que existen e impiden la libre concurrencia de nuevos agentes económicos. Para esto es necesario, entre otras medidas, que se agilice el proceso de obtención del Registro Sanitario realizado por la Dirección de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud y se reduzca el tiempo en que se hacen los exámenes necesarios en el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá. El Gobierno Nacional debe apoyar con más recursos a estas dos instituciones para que realicen su labor de forma más rápida, sin descuidar la calidad del servicio.
Es un deber del Estado, y un derecho de sus ciudadanos, tener acceso a los medicamentos necesarios para satisfacer sus necesidades de salud. Sin embargo, esta es una labor bastante difícil, según pudo constatar el Estado y la población, en los últimos meses. Esto es debido a varios factores.
El mercado de medicamentos es un ejemplo de un mercado donde existe asimetría de la información. Esto quiere decir que los consumidores no están suficientemente informados del producto que comprarán y no conocen las alternativas genéricas o sustitutos del medicamento. Incluso el medicamento es recetado por una persona (médico), pero será comprado y pagado por otra persona (paciente). Por lo tanto, al doctor no le interesa en primera instancia el precio, sino que sea un medicamento adecuado para aliviar al paciente.
Los doctores en la mayoría de las clínicas privadas recetan medicamentos específicos, incluyendo la marca de la casa fabricante. No recetan el producto genérico ni dan alternativas con el mismo principio activo. Sin embargo, para aliviar un mal lo importante es el principio activo del medicamento, sin importar la marca de éste. Lo que alivia el mal es el principio activo no la marca. Por ejemplo, en algunos países, los estantes de los establecimientos que están autorizados a vender productos farmacéuticos están ordenados por principio activo y en el anaquel no está la marca del medicamento sino el nombre del principio activo, incluso en el etiquetado del medicamento se da una posición relevante al principio activo, más que al nombre comercial del medicamento.
Encontramos que los medicamentos de marcas reconocidas son más caros que los productos genéricos, porque los primeros tienen una patente y un gasto mayor en investigación y desarrollo. Pero ambos son bioequivalentes farmacéuticos y son buenos para aliviar el mal. Algunos productos de marcas reconocidas tienen un mercado casi cautivo por los doctores que recetan medicamentos de una marca específica, sin darle prioridad al costo que tenga para el consumidor, aunque otro medicamento más económico tenga el mismo principio activo.
Así por ejemplo, medicamentos que contienen acetaminofén hay más de diez, sin embargo adquieren diferentes nombres según la casa fabricante, aunque el principio activo sea el mismo. Encontramos tabletas que cuestan sólo $0.06 en cambio otras cuestan unitariamente $0.14. El efecto en el paciente de ambas tabletas es el mismo, en cambio el efecto en la economía del consumidor es bastante diferente. Lo mismo que sucede con el acetaminofén ocurre con otros medicamentos en los cuales también hay alternativas.
Otro problema en Panamá sobre el tema de los medicamentos es que no existe competencia entre la mayoría de las farmacias que venden los medicamentos. Estas venden los medicamentos según el Precio Sugerido de Venta (PSV) marcado por el distribuidor. Existen escasas excepciones como El Machetazo y Mega Pharmacy que venden con un descuento sobre el PSV.
En el caso de los medicamentos, la comparación que hace el consumidor debe ser en dos sentidos. En primer lugar escoger el medicamento que cumpla el propósito de aliviar el mal según el principio activo que se necesite (sea de marca reconocida o genérico) y buscar el establecimiento comercial que vende el medicamento a un precio menor. Para realizar esto el consumidor debe estar bien informado de las alternativas genéricas que existen y los establecimientos que venden los medicamentos a un menor precio.
La disminución de precios también se logra permitiendo la entrada de nuevos agentes económicos al mercado. Por ejemplo, en junio de 1997 una empresa vendió los tanques de 200 pies cúbicos de oxígeno médico a la Caja de Seguro Social (CSS) a B/. 15.50, esta misma empresa en mayo de 1998 (menos de un año después) vendió estos mismos tanques a la CSS en la provincia de Panamá a B/. 5.72. Una reducción de B/. 9.78 ó 63.1%. Esta disminución se debe, entre otras razones, a que en la licitación de mayo de 1998 participaron tres nuevos agentes económicos.
En este sentido, para incrementar la competencia deben eliminarse las barreras no arancelarias que existen e impiden la libre concurrencia de nuevos agentes económicos. Para esto es necesario, entre otras medidas, que se agilice el proceso de obtención del Registro Sanitario realizado por la Dirección de Farmacias y Drogas del Ministerio de Salud y se reduzca el tiempo en que se hacen los exámenes necesarios en el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá. El Gobierno Nacional debe apoyar con más recursos a estas dos instituciones para que realicen su labor de forma más rápida, sin descuidar la calidad del servicio.