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Promoción de la salud a profundidad


Cuando se está promoviendo la salud, para el que escucha la expresión, piensa de una vez que se está liberando el camino para que fluya la salud en el ser humano. Estos escuchadores y observadores son clientes de la promoción de la salud. Unos están necesitados de salud, otros tal vez la tienen y desean mantenerla. Ambos grupos deben continuar por esa senda.
La promoción de la salud fluye libremente en la conciencia de la gente que cree y practica estilos de vivir, que nacen y se conducen dentro de ambientes de salud. El vendedor ambulante o el comerciante establecido que lo obligan a tener un certificado de salud, un delantal y una gorra para vender alimentos al público, puede cumplir estos requisitos de prevención de enfermedades, casi siempre por la vía compulsiva, sin embargo, no dejan de ser asistenciales, paliativos y poco efectivos, porque aunque los haya cumplido, sin conciencia sanitaria puede vender alimentos contaminados y siempre habrá un comprador incauto que no cuenta con los medios para proteger su salud. Entre estos medios, según la "Carta de Ottawa de promoción de la salud", se contemplan recursos y alternativas de acceso a alimentos realmente sanos y nutritivos y la educación respectiva de la población. Vale decir, que este documento de la OMS fue aprobado por los gobiernos y es un compromiso de Estado para todos los países, incluyendo Panamá.
Otro ejemplo de análisis en la promoción de la salud son las granjas sostenibles con fines para mitigar la pobreza. Se trata de proyectos con efecto social a lo interno de las familias y a lo externo como reflejo positivo que pudiese tener influencia en la comunidad. Un proyecto de producción de alimentos como estos es una clara acción de promoción de la salud, porque lo que se pretende es que produzca alimentos ricos en proteínas vegetal y animal, como complemento de lo que producen los socios por otros medios tradicionales y el excedente venderlo para mejorar a la vivienda, vestido, calzado, servicios de salud, etc. Así se promueve la salud nutricional e integral y se protege la salud total.
¿Pero tenemos seguridad que la idea, la intención y las acciones produzcan la transformación que se pretende en el modo de producción y de vivir? La sostenibilidad del proyecto implica un cambio de mentalidad: de la cultura de la pobreza a una disposición personal de cambio social? ¿Habrá seguridad que la cultura imperante en los campesinos pobres cambie, al menos en aquellos comportamientos que se manifiestan en el consumo habitual como la cerveza, alimentos enlatados, pollos empacados, salchichas y bebidas envasadas, que encarecen el costo de la vida y agudiza el estado de pobreza?
¿Qué están haciendo los promotores de las granjas para transformar esa cultura de consumo a una cultura de promoción de la salud integral y de conciencia? La enseñanza y el aprendizaje en la producción moderna agropecuaria no garantizan un cambio de mentalidad a nuevas formas de vida.
De perpetuarse la cultura de consumo, estaríamos, ante una acción paliativa y una expresión publicitaria de las granjas. Por el contrario, las acciones y los proyectos que implican promoción de la salud deben concebirse y desarrollarse con una proyección a profundidad, es decir que penetren en la conciencia de la población beneficiaria para que sus logros sean duraderos. La promoción de la salud a profundidad prepara a las personas para que pongan sus pies en la realidad, le fortalece la idea de vivir en comunidad y les abre los ojos para que protejan su salud del comerciante inescrupuloso y le ayuda a analizar y comprender la sociedad donde vive.

101 años de Panamá América

 
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