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Propaganda al sesgo


Todos sabemos que el tabaco es un veneno para el organismo y que la propaganda para promover el uso del cigarrillo se prohibe en muchos países. Antes, en los principios del cine con demasiada frecuencia se podía ver a los personajes fumando de modo tal que pareciera que fumar era no sólo elegante y sofisticado, sino también sumamente placentero, y hasta bueno para la salud. Esto duró hasta no hace mucho cuando finalmente se descubrió que los fabricantes de cigarrillos aumentaban artificialmente la dosis de nicotina con el objeto de lograr más rápidamente la adicción del fumador. Eventualmente, la publicidad promoviendo el cigarrillo se prohibió en la mayor parte del mundo civilizado. Los grandes fabricantes de cigarrillos, buscaron formas alternativas de promover sus productos, financiando eventos deportivos, campeonatos de tenis, golf y otros y, por supuesto, ayudando a causas de interés social con la única intención de mantener su nombre en la mente del público para que, por asociación de ideas, se creara una imagen favorable de su empresa y por tanto de sus productos. Así Ligget & Myers, Phillip Morris, entre otros, pagaron millones para que aparezca su nombre en todos los sitios posibles. Por ejemplo, en el cine, pagaron fortunas porque en alguna escena apareciera un anuncio de su producto como parte del paisaje. Esto también se lo prohibieron tan pronto se notó a donde iba su juego.
En un caso más o menos reciente, se las arreglaron para que en una función donde alguien estaba leyendo una revista, la tuviera frente así, de tal modo que el nombre de una conocido cigarrillo apareciera en la contratapa. Esta semana hemos visto que la Phillip Morris donó 30 mil balboas a la Fundación de la Mujer. Por supuesto se organizó de tal modo que el evento se transmitiera por televisión y así vimos a Doña Teresita de Arias recibiendo el cheque de manera que se viera claramente el nombre de la empresa además de mencionar repetidamente en la presentación. Probablemente, esta sea la donación más barata conseguida por Phillip Morris, quienes pagan millones por conseguir lo mismo que en Panamá lograron por unos reales, aprovechándose de la buena fe de nuestra gente.

101 años de Panamá América

 
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