default

Propaganda electoral


La sociedad panameña tiende a ser egocéntrica o vanidosa, marcada especialmente por una cultura de consumo que induce a los individuos a estar “chick” o a la moda; con la percepción de vender una buena imagen. Esta imagen para vender o expresar algo se manifiesta a través de diferentes modos como la manera de vestir, los deportes, el trabajo, la política, entre otras maneras de comunicar a la opinión pública sobre un determinado hecho.
Nos hemos enterado sobre la preocupación que tienen ciertas autoridades por la gran cantidad de propaganda política que se vislumbra en los postes, casas, edificios o esquinas de la ciudad capital y del interior del país. A medida que pasa el tiempo, ésta aumenta y prueba de ello son las papeletas, las vallas, los afiches y otros distintivos que se colocan en los lugares públicos para promover a un determinado candidato.
Pero la tapa del coco, para hablar en un buen panameño, son los políticos como legisladores y alcaldes quienes figuran, tan pronto uno cruza el puente de las Américas, en letreros y vallas gigantescos; igualmente en pasos elevados, centros comunitarios y en paradas de buses, pintadas sobre obras nacionales, que ni siquiera fueron construidas por ellos.
La Constitución y las leyes dan al Tribunal Electoral (TE) en períodos de elecciones la facultad para reglamentar todo sobre dichos torneos, incluyendo la propaganda política, por lo que el TE debe hacer cumplir el Decreto No. 21 del 30 de junio de 2003, ya que al paso que vamos veremos esta publicidad en asilos, hospitales, iglesias, templos, sitios históricos y árboles, afectando el ambiente y ornato del país.
Como entes reguladores para escoger a quienes ocuparán cargos de elección popular, no debemos creer en candidatos que no cuiden los sitios públicos, porque con esas acciones dejan un vacío en la vocación de trabajo que debe tener todo servidor público.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América