Propaganda ofensiva e inmoral
Eso, por decir lo menos, son los despliegues propagandísticos del ?gobierno de la patria nueva?. Según reportan los medios de comunicación, zamparle al pueblo panameño la imagen y el nombre de Torrijos, por prensa, radio y televisión, cuesta 27,000 balboas, diarios. A esa suma, hay que agregar los viajes que ha realizado, cónyuge y séquito incluidos, para aceptar premios y honores, que se fabrica o le fabrican, como el que le concedieron en la Florida, declarándole, ?líder latinoamericano del año?. Paradójicamente, a los pocos días, una encuesta continental, seria, destacó como tales a los presidentes Lula y Kirchner, y la presidenta Bachelet, pero el caballero de marras ni siquiera figuró.
La vanidad personal es una enfermedad de la peor especie. Quienes la padecen están dispuestos a gastarse cifras fabulosas para que sus nombres y fotos llenen las páginas de los diarios o los noticieros de la televisión. Si para saciar sus desorbitados egos, pagan su capricho con su dinero, podría decirse que es asunto suyo; pero si el precio de ese degenerado culto a la personalidad lo paga un pueblo en el que se registran muertes de niños por hambre y por enfermedades que pudieron evitarse con una simple vacuna a tiempo, sus promotores y autores, aparte de la condena pública debieran responder ante los tribunales de justicia, por el delito de malversación de fondos.
Desde que Torrijos le dio rienda suelta a su megalomanía y comenzó, material y visiblemente, a inundarnos de propaganda para autoexaltarse ante la opinión pública, tuve claro que su intención es mover cielo y tierra para perpetuarse en el poder. El trasfondo de toda esa insensata campaña que ha consumido decenas de millones de fondos públicos -en este año 2007 han sido 27 millones de dólares- es preparar el escenario para la reelección. Y, por eso, es que en casi todos los programas de comentarios, radiales o por televisión, se pasan, una y otra vez, los anuncios de la propaganda gubernamental que, invariablemente, terminan con el mismo estribillo: ?Martín Torrijos, presidente?. En todos los periódicos, cuyo tiraje total diario sobrepasa los 100,000 ejemplares, aparecen, como mínimo 3 y 4 anuncios que también, invariablemente, terminan con el mismo sonsonete.
La inmensa mayoría del pueblo panameño, los que no comimos el cuento de ?la patria nueva? y votamos contra Torrijos; y, también, muchos de los que se creyeron esa patraña, pero que ahora lo lamentan, no necesitamos que nos repitan, todos los días, miles y miles de veces, quién, para desgracia del país, es el presidente. De sobra lo sabemos y lo sufrimos. Y todos los días lamentamos que todavía tengamos que esperar otros diecinueve meses para liberarnos de su incompetencia y de la rampante corrupción de su nefasto gobierno.