A propósito de diálogos
En esta encrucijada, agobiado de problemas, hemos vistos el interés de los diferentes sectores de la sociedad de encontrar fórmulas de avenimiento para que la concertación y el buen juicio a través del diálogo, generen las propuestas que nos permitan avanzar en las soluciones que demanda nuestra sociedad, y así vemos el diálogo para reactivar la economía, el de la seguridad social y el de la educación, entre otros, lo que nos parece un excelente método para que todos los sectores beligerantes expongan sus puntos de vista y al final se produzca una síntesis que supere la contradicción y que fortalezca la coincidencia.
A pesar de los esfuerzos de dialogar, hay un tema que a juzgar por lo que dicen representantes de diferentes sectores, no hay disposición al diálogo, y este es el Código de Trabajo. Por un lado, los trabajadores dicen que no están dispuestos a que se reformen las leyes laborales; por otra parte, los voceros gubernamentales expresan que este tema no está en la agenda de la Presidenta Moscoso, mientras que los sectores empresariales, manifiestan que se debe flexibilizar el Código de Trabajo, y que ésta es una de las razones por las cuales se desalientan los inversionistas para establecer empresas y generar fuentes de empleo. Una posición que, a nuestro entender, tiene un tono conciliador es la de un Código de Trabajo paralelo, que permitiera que los actuales trabajadores mantengan las condiciones y prerrogativas de las actuales leyes laborales y que hubiese nuevas disposiciones que incentivarán a los nuevos inversionistas para establecer sus empresas, pero al parecer ésta también es rechazada por los trabajadores.
Una de las primeras condiciones para establecer un diálogo es que no nos creamos dueño de la verdad; podemos tener posiciones a las cuales nos asiste todo el derecho a defenderlas, pero no a negarnos que, a través de un proceso de diálogo, éstas puedan ser fortalecidas y superadas y al final tener una propuesta que satisfaga los intereses de todos los sectores involucrados. Otro de los principios del diálogo es no aferrarnos a nuestras posiciones y tener la disponibilidad de hacer concesiones en la búsqueda de objetivos superiores, para lo que es necesario ser receptivos a los argumentos de las partes. Lo que no se puede seguir es aceptando la tesis de que las reformas al código laboral signifique un proceso reversible para algunos de los sectores en cuanto a las conquistas que hayan logrado, ni tampoco aceptar que no hay disposición al diálogo, porque los trabajadores han visto disminuidos sus derechos en las reformas laborales anteriores. Lo crucial en este momento es encontrar las fórmulas para que se generen fuentes de empleo, cuya solución pasan por resolver los problemas de tipo estructural que afectan el desarrollo sostenible, y desde luego, en esta perspectiva, el Código de Trabajo es un tema que debe examinarse.
Todos los panameños estamos convencidos de que el principal problema es el desempleo, que esta situación está creando desasosiego en las familias panameñas, que la reactivación económica requiere que haya consumo, el cual está contraído por la situación de incertidumbre en que vivimos; que se requiere una clima de confianza y seguridad jurídica para que los inversionistas se establezcan en Panamá, por lo tanto, todos estamos obligados a encontrar medidas de avenimiento a través del diálogo, para resolver los problemas estructurales que afectan a la generación de empleos.
Si la empresa privada siente que las leyes laborales son un impedimento para que se establezcan inversionistas en Panamá, por qué no le damos la oportunidad a que lo demuestren y se permite un Código Laboral paralelo, que se aplicaría a las nuevas relaciones laborales que se produzcan en un futuro, pero pareciera que estamos defendiendo los puestos de trabajo que no existen, porque hay sectores que se oponen a esta medida. Creo que lo importante es que hayan nuevos empleos, luego nos corresponde defender a esos nuevos trabajadores; lo que no podemos hacer es la inversa, negar la posibilidad de que se generen nuevos empleos.
No tomamos partido por ninguna de las posiciones de los sectores involucrados, son puntos de vistas respetables, pero no irreconciliables. El diálogo es el método que posibilita encontrar conceptos renovados que superen posiciones originales. El desarrollo de la ciencia y la tecnología se ha basado en un proceso dialéctico que nos ha permitido nuevas formas de expresiones culturales, las cuales la sociedad puede disfrutar; entonces, por qué negarnos a dialogar en un tema que es de interés de todos los panameños.
A pesar de los esfuerzos de dialogar, hay un tema que a juzgar por lo que dicen representantes de diferentes sectores, no hay disposición al diálogo, y este es el Código de Trabajo. Por un lado, los trabajadores dicen que no están dispuestos a que se reformen las leyes laborales; por otra parte, los voceros gubernamentales expresan que este tema no está en la agenda de la Presidenta Moscoso, mientras que los sectores empresariales, manifiestan que se debe flexibilizar el Código de Trabajo, y que ésta es una de las razones por las cuales se desalientan los inversionistas para establecer empresas y generar fuentes de empleo. Una posición que, a nuestro entender, tiene un tono conciliador es la de un Código de Trabajo paralelo, que permitiera que los actuales trabajadores mantengan las condiciones y prerrogativas de las actuales leyes laborales y que hubiese nuevas disposiciones que incentivarán a los nuevos inversionistas para establecer sus empresas, pero al parecer ésta también es rechazada por los trabajadores.
Una de las primeras condiciones para establecer un diálogo es que no nos creamos dueño de la verdad; podemos tener posiciones a las cuales nos asiste todo el derecho a defenderlas, pero no a negarnos que, a través de un proceso de diálogo, éstas puedan ser fortalecidas y superadas y al final tener una propuesta que satisfaga los intereses de todos los sectores involucrados. Otro de los principios del diálogo es no aferrarnos a nuestras posiciones y tener la disponibilidad de hacer concesiones en la búsqueda de objetivos superiores, para lo que es necesario ser receptivos a los argumentos de las partes. Lo que no se puede seguir es aceptando la tesis de que las reformas al código laboral signifique un proceso reversible para algunos de los sectores en cuanto a las conquistas que hayan logrado, ni tampoco aceptar que no hay disposición al diálogo, porque los trabajadores han visto disminuidos sus derechos en las reformas laborales anteriores. Lo crucial en este momento es encontrar las fórmulas para que se generen fuentes de empleo, cuya solución pasan por resolver los problemas de tipo estructural que afectan el desarrollo sostenible, y desde luego, en esta perspectiva, el Código de Trabajo es un tema que debe examinarse.
Todos los panameños estamos convencidos de que el principal problema es el desempleo, que esta situación está creando desasosiego en las familias panameñas, que la reactivación económica requiere que haya consumo, el cual está contraído por la situación de incertidumbre en que vivimos; que se requiere una clima de confianza y seguridad jurídica para que los inversionistas se establezcan en Panamá, por lo tanto, todos estamos obligados a encontrar medidas de avenimiento a través del diálogo, para resolver los problemas estructurales que afectan a la generación de empleos.
Si la empresa privada siente que las leyes laborales son un impedimento para que se establezcan inversionistas en Panamá, por qué no le damos la oportunidad a que lo demuestren y se permite un Código Laboral paralelo, que se aplicaría a las nuevas relaciones laborales que se produzcan en un futuro, pero pareciera que estamos defendiendo los puestos de trabajo que no existen, porque hay sectores que se oponen a esta medida. Creo que lo importante es que hayan nuevos empleos, luego nos corresponde defender a esos nuevos trabajadores; lo que no podemos hacer es la inversa, negar la posibilidad de que se generen nuevos empleos.
No tomamos partido por ninguna de las posiciones de los sectores involucrados, son puntos de vistas respetables, pero no irreconciliables. El diálogo es el método que posibilita encontrar conceptos renovados que superen posiciones originales. El desarrollo de la ciencia y la tecnología se ha basado en un proceso dialéctico que nos ha permitido nuevas formas de expresiones culturales, las cuales la sociedad puede disfrutar; entonces, por qué negarnos a dialogar en un tema que es de interés de todos los panameños.