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A propósito de la ley de vacunas..


LA VACUNACIÓN es una de las intervenciones en Salud Pública más exitosas que actualmente se realizan con mayor costo-efectividad. Su impacto relacionado a la disminución de complicaciones y muertes por enfermedades como la viruela, el polio, la rubéola, el sarampión, la hepatitis B y la meningitis por Haemophilus influenzae tipo b, entre otras, han logrado cambiar el panorama epidemiológico de la mayoría de países, tanto desarrollados como en vías de desarrollo.
La reciente introducción de la vacuna contra el rotavirus humano nos permitió ser el primer país del mundo en introducir una vacuna dentro del esquema nacional de inmunizaciones, permitiendo a los niños de todas las esferas sociales recibir un beneficio que, aunque resulte por el momento prematuro evaluar su impacto, redundará de forma positiva en la población de menores de cinco años.
A su vez, la reciente introducción de la vacunación contra la hepatitis A y la eventual entrada de la vacuna contra el neumococo, el virus del papiloma humano, la vacuna acelular para la prevención de la tos ferina en adolescentes y un cambio en la utilización de la vacuna del polio oral a la de polio intramuscular, nos catapultará como uno de los países de Latinoamérica con mejores esquemas de inmunización a la par de México y muy por encima de países como Costa Rica, Venezuela y Chile, permitiéndonos lograr dar fiel cumplimiento del objetivo del milenio de reducir a dos terceras partes la mortalidad infantil.
La Comisión de Salud de la Asamblea Nacional se apresta a discutir la ley que reglamenta el proceso de vacunación en la República y que fue aprobada en el Consejo de Gabinete en su sesión del 6 de diciembre de 2006. Creo necesario se deban considerar algunos aspectos que permitan crear una reglamentación al nivel de los países desarrollados con una visión y perspectiva futurista, de lo contrario nos veremos sometidos a una ley que ameritaría modificaciones a mediano plazo y que entorpecerían la operatividad y cumplimiento de estrategias en salud pública.
La compra de inmuno-biológicos a través de Organizaciones No Gubernamentales u organismos internacionales, ha sido la pauta establecida por países de bajo y mediano ingreso económico. Panamá siempre se ha adscrito a la compra de vacunas, a través de fondo rotatorio de la Organización Panamericana de la Salud. Esto ha traído como ventaja la sostenibilidad operativa y el fortalecimiento de la cadena de frío de la mayoría de las vacunas adquiridas por este medio; no obstante, sus debilidades son muchas relacionadas primordialmente al atraso entre la aprobación de una vacuna y su eventual introducción en el fondo. Por ejemplo, hubo que esperar entre 5 y 10 años para que la vacuna contra la hepatitis B fuese introducida en Latinoamérica en relación a países desarrollados. Su respuesta operativa está basada en las leyes de mercado, ya que las vacunas necesitan ser introducidas en países como México (que de hecho, ya no forma parte del fondo) y Brasil para el abaratamiento de costos, lo que deja claro que la estrategia no está basada en las necesidades prioritarias en salud de los países.
El otro aspecto a considerar es que Panamá goza de un envidiable crecimiento económico, lo que a corto y mediano plazo lo haría merecedor de establecer sus propias políticas en salud. Abogo porque se puedan crear alianzas estratégicas entre fabricantes de vacunas e instituciones académicas que nos permitan no sólo abaratar costos, sino elevar nuestro conocimiento a través del financiamiento de estudios locales orientados a establecer nuestros paradigmas en salud pública sin depender de organismos internacionales.
La Comisión Asesora en Prácticas de Inmunizaciones (CONAPI), debe convertirse en un órgano asesor externo del Ministerio de Salud y no en un grupo de funcionarios que son juez y parte del sistema, temerosos de las consecuencias administrativas que podría traer la sustentación epidemiológica y científica reciente de nuevos inmuno biológicos. Es por ello que hemos dirigido una solicitud al señor Ministro de Salud para que esta comisión sea estructurada y sea la sociedad civil, a través de las asociaciones en salud pública y médicas, las que jueguen un papel beligerante en relación a las recomendaciones futuras a la introducción de vacunas y de la que estamos esperando desde el mes de marzo una contestación.
El crecimiento económico de nuestro país debe ir acorde con un sentido de solidaridad público/privado; las vacunas han demostrado no sólo disminuir la brecha social entre individuos, sino también mejorar los estándares de vida de los mismos. Tenemos la oportunidad de darle al país una ley de vacunas acorde con las realidades socio-económicas que se avecinan. No la perdamos por favor.
(*)Miembro de CONAPI
Cuando este medio trató de cubrir la queja, aún autorizados, un agente de seguridad del Complejo de apellido Herrera nos agredió verbalmente e impidió el trabajo periodístico.
Varios asegurados señalaron que desde las muertes por el dietilenglicol la seguridad abusa de su autoridad.
René Luciani es el director de la Caja de Seguro Social (CSS) y tiene programado obtener durante el 2007, un total de B/.903.6 millones, en concepto de recaudación del cobro general de cuotas.
Por otro lado, el presupuesto de medicamentos aprobado para este año es por la suma de B/.87 millones, que incluyó un crédito extraordinario de B/.25 millones. Sin embargo, la queja de los usuarios es que nunca hay medicamentos en la CSS.



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