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Propuesta desde los pueblos indígenas


No es la existencia de cinco comarcas indígenas la razón de su pobreza, pues ésta existe desde antes de sus demarcaciones. Más bien las carencias son producto de un conjunto de factores que repercute en la difícil situación socioeconómica de los pueblos indígenas.

La pobreza indígena tiene una raíz histórica producto de la subordinación socioeconómica, segregación y discriminación a los que han estado sometidos -los indígenas-, secularmente a partir de la conquista y colonización europea. Es expresión de desequilibrio regional como es la asimetría entre un "interior" rural subdotado y subequipado, y la zona de tránsito.

Los indígenas y sectores pobres rurales viven la correspondencia entre discriminación (cholos, negros e indios), y subordinación político-económica. También viven intensamente la disputa entre dos formas de organizar la vida social y la vida cotidiana. Por un lado, la competencia, que es el principio rector de la acumulación económica; y por otro la reciprocidad, como formas comunitarias profundas de solidaridad. Es decir, por un lado, la sobreexplotación y el sobretrabajo familiar, la informalización y el individualismo que impone el mercado , y por otro la propiedad comunal, la ayuda mutua, la cooperación social de las formas de vida autóctonas.

Las relaciones entre el Estado y el mercado con los pueblos indígenas se expresan en macroproyectos en espacios habitados por pueblos indígenas y rurales que muchas veces no los toman en cuenta, y afectan sus entornos e, incluso, sus vidas.

No han existido políticas públicas, coherentes y participativas del Estado con relación a los pueblos indígenas. El modelo segregacionista o integracionista de las políticas estatales al visualizar a los pueblos indígenas como minorías subordinadas, han generado diversas formas de exclusión social y fragmentación, corrupción y politización de acciones y programas de desarrollo.

Las comarcas constituyen un activo importante como base para propuestas de desarrollo humano que -con y desde los pueblos indígenas- puedan elevar los niveles de vida en lo socioeconómico, conservando y promoviendo la identidad y la cultura. Se trata de crear e impulsar un modelo de desarrollo y democracia, pero con identidad. La realidad es que nos encontramos ante la ausencia de propuestas de desarrollo comarcales y nacionales por parte de los pueblos indígenas, producto de sus divisiones internas y la falta de articulación entre los mismos, y de éstos con el resto de la sociedad civil.

Las necesidades están compuestas de carencias y potencialidades. Las carencias de los pueblos indígenas son dramáticas: 95% de su población está en la pobreza y dos terceras partes viven con un dólar al día. Pero sus potencialidades son importantes, entre éstas, 23% del territorio nacional en comarcas, una intensa capacidad asociativa y de recursos humanos, relación sostenible con el ambiente, espiritualidad, capacidad movilizadora nacional e internacional.

¿Cuándo tendremos una propuesta de desarrollo desde los propios pueblos indígenas?

raulleisr@hotmail.com

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