Propuesta para salvar el carnaval
Luego de las declaraciones del ministro de salud, José Terán, en torno a los resultados de laboratorio de las muestras enviadas a los Estados Unidos que revelaron que la enfermedad padecida por varios residentes de poblaciones tableñas se vinculan al mortal virus conocido como hanta, la preocupación se ha apoderado de la ciudadanía que ha solicita información al respecto.Ya es conocido que el principal vector transmisor del hantavirus es una rata parda de campo, cuya orina y excreción al pulverizarse se mezcla con el aire y al ser respirado por seres humanos se da el contagio inmediato.
La forma de contagio, al igual que el habitat de este roedor, hacen plantearse la interrogante de que si el virus no está ya en la ciudad capital, peor aún, en nuestras mesas, como resultado del posible contagio de granos y demás productos procedentes de la región azuerense.
La pregunta está muy alejada del interés de crear desasociego y pánico en la ciudadanía, pero sí es importante que estemos alerta sobre un posible brote de esta enfermedad que hasta la fecha se ha limitado a unos cuantos poblados de la ciudad de Las Tablas.
La medida de suspender los carnavales en los Santos y Herrera, aunque llena de tristeza no sólo a los residentes de este folclórico pueblo y a miles de turistas que llegan todos los años a disfrutar de la fiesta carnestolendas, es más que apropiada.
Entendemos la frustración y dolor del pueblo tableño, sobre todo, de sus tunas que durante todo un año han invierten tiempo y dinero a fin de ofrecer unos de los mejores espectáculos del país y coincidimos en que el tacto y la coordinación que ha debido existir entre las autoridades de salud y los residentes del área desde que se dio la alerta no fue la adecuada. El interés de salvaguardar la seguridad y la salud de la población panameña se ha impuesto, pero ese mismo interés ha de manifestarse para con el resto de la república que de ninguna manera está exenta de registrar casos del mortal virus.
Sería prudente, además de salomónico, el hacer con el resto de los carnavales del país los mismo que ha sucedido con el de Los Santos y Herrera, porque además de hacer una simple justicia, se estaría garantizando que no se produzca luego de los fanfarria un brote del hantavirus que posteriormente lamentaríamos.
La propuesta. Hay que lograr un consenso que además de salvaguardar la vida de los nacionales, salvaguarde las grandes inversiones en que se ha incurrido para la realización del carnaval. La propuesta pudiera ser apreciada de inconsistente en momentos en que todas las garantías están orientadas a evitar un brote masivo, punto con el que concordamos, pero también, debemos enfocarnos en los aspectos subsecuentes que indudablemente significa el carnaval panameño para la economía nacional, sobre todo en nuestros humildes poblados interioranos.
El papel que debe cumplir el Ministerio de Salud, de seguro sería apoyado por el grupo ciudadano que en estos precisos momentos mantiene una actitud bastante reacia por las disposiciones adoptadas. Sí los informes médicos han señalado que el virus puede permanecer en el ambiente, es decir, fuera del organismo del roedor sólo algunos días, entonces podemos pensar que si se erradica el vector transmisor, eliminaríamos el mortal microorganismo.En base a ello, propongo realizar los carnavales en todo el país a finales del mes de abril o a inicios del mes de mayo, sí y sólo sí, las condiciones de salud están garantizadas para permitir el desarrollo de la actividad sin riesgo alguno.
El mismo se podría dar luego de las actividades religiosas de Semana Santa, de forma que no coincida de ninguna manera con la celebración cristiana.
Para ello se habilitaría un fin de semana de tres días que serían viernes, sábado y domingo, iniciando las actividades de coronación y demás el jueves en la noche.
Esta propuesta garantizará el entusiasmo permanente que ha distinguido a esas regiones de nuestro país que se han dedicado a hacer de Panamá un lugar especial y digno de visitar durante estas fechas y compromete a todos los panameños en la responsabilidad de atacar esta terrible enfermedad y al vector transmisor, mediante la promoción de salubridad y sanidad.
Intentémoslo para demostrar una vez más que la concordancia y el trabajo mancomunado siempre han unido al pueblo panameño cuando la causa es común y cuando podemos cumplir los anhelos de todos.
La forma de contagio, al igual que el habitat de este roedor, hacen plantearse la interrogante de que si el virus no está ya en la ciudad capital, peor aún, en nuestras mesas, como resultado del posible contagio de granos y demás productos procedentes de la región azuerense.
La pregunta está muy alejada del interés de crear desasociego y pánico en la ciudadanía, pero sí es importante que estemos alerta sobre un posible brote de esta enfermedad que hasta la fecha se ha limitado a unos cuantos poblados de la ciudad de Las Tablas.
La medida de suspender los carnavales en los Santos y Herrera, aunque llena de tristeza no sólo a los residentes de este folclórico pueblo y a miles de turistas que llegan todos los años a disfrutar de la fiesta carnestolendas, es más que apropiada.
Entendemos la frustración y dolor del pueblo tableño, sobre todo, de sus tunas que durante todo un año han invierten tiempo y dinero a fin de ofrecer unos de los mejores espectáculos del país y coincidimos en que el tacto y la coordinación que ha debido existir entre las autoridades de salud y los residentes del área desde que se dio la alerta no fue la adecuada. El interés de salvaguardar la seguridad y la salud de la población panameña se ha impuesto, pero ese mismo interés ha de manifestarse para con el resto de la república que de ninguna manera está exenta de registrar casos del mortal virus.
Sería prudente, además de salomónico, el hacer con el resto de los carnavales del país los mismo que ha sucedido con el de Los Santos y Herrera, porque además de hacer una simple justicia, se estaría garantizando que no se produzca luego de los fanfarria un brote del hantavirus que posteriormente lamentaríamos.
La propuesta. Hay que lograr un consenso que además de salvaguardar la vida de los nacionales, salvaguarde las grandes inversiones en que se ha incurrido para la realización del carnaval. La propuesta pudiera ser apreciada de inconsistente en momentos en que todas las garantías están orientadas a evitar un brote masivo, punto con el que concordamos, pero también, debemos enfocarnos en los aspectos subsecuentes que indudablemente significa el carnaval panameño para la economía nacional, sobre todo en nuestros humildes poblados interioranos.
El papel que debe cumplir el Ministerio de Salud, de seguro sería apoyado por el grupo ciudadano que en estos precisos momentos mantiene una actitud bastante reacia por las disposiciones adoptadas. Sí los informes médicos han señalado que el virus puede permanecer en el ambiente, es decir, fuera del organismo del roedor sólo algunos días, entonces podemos pensar que si se erradica el vector transmisor, eliminaríamos el mortal microorganismo.En base a ello, propongo realizar los carnavales en todo el país a finales del mes de abril o a inicios del mes de mayo, sí y sólo sí, las condiciones de salud están garantizadas para permitir el desarrollo de la actividad sin riesgo alguno.
El mismo se podría dar luego de las actividades religiosas de Semana Santa, de forma que no coincida de ninguna manera con la celebración cristiana.
Para ello se habilitaría un fin de semana de tres días que serían viernes, sábado y domingo, iniciando las actividades de coronación y demás el jueves en la noche.
Esta propuesta garantizará el entusiasmo permanente que ha distinguido a esas regiones de nuestro país que se han dedicado a hacer de Panamá un lugar especial y digno de visitar durante estas fechas y compromete a todos los panameños en la responsabilidad de atacar esta terrible enfermedad y al vector transmisor, mediante la promoción de salubridad y sanidad.
Intentémoslo para demostrar una vez más que la concordancia y el trabajo mancomunado siempre han unido al pueblo panameño cuando la causa es común y cuando podemos cumplir los anhelos de todos.