Propuestas electorales para los trabajadores
La elección de la persona que dirigirá el país los próximos cinco años debe ser mesurada, sensata, racional y no una acción graciosa, apasionada, o basada en sentimientos de simpatía o antipatía, porque nuestro sistema presidencialista otorga mucho poder al Presidente. No podemos elegir por lotería ("a ver si hace algo mejor") o por apasionamientos ("porque él o ella es mejor"). La persona que elijamos para Presidente debe habernos convencido con sus propuestas acerca de lo que se compromete a hacer con el país. En ese sentido, el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO) realizó un encuentro con los candidatos a Presidente el 18 de febrero, al que asistieron los candidatos Martinelli y Balbina Herrera.
Martinelli no se comprometió en ese evento a no reformar el Código de Trabajo; dijo que respetaría la carrera administrativa, pero que eliminaría las "botellas" en el gobierno. Fuera de eso no hubo mayores compromisos con el sector trabajador.
Balbina Herrera por su parte, se comprometió a no reformar el Código de Trabajo a menos que los trabajadores lo soliciten; a construir 4,000 centros de orientación infantil para beneficio de las madres trabajadoras; a promover los derechos fundamentales de los trabajadores, de acuerdo con la OIT; a impulsar la ley general de sueldos; profundizar la carrera administrativa y garantizar la negociación colectiva en el sector público establecida en la ley, así como a consultar con los sindicatos los temas de interés nacional.
Los programas de gobierno de ambos candidatos indican que el señor Martinelli intenta reducir la planilla estatal cerrando instituciones o reduciéndolas, tales como el FIS o ANAM; excluir a los trabajadores de la dirección de las instituciones de salud e incluir a los empleadores en "patronatos" y garantizar un mejor clima al sector empresarial mientras que el otro programa propone la consulta permanente con la ciudadanía; reducción del costo de la canasta básica alimenticia; Ministerio de Deportes; solución a corto plazo del transporte urbano y, en general, mejorar la calidad de vida de la población.
En otro aspecto, el programa de gobierno del candidato Martinelli es una larga lista de declaraciones sin sustentar cómo realizaría cada propuesta. El programa de Balbina Herrera explica cómo lograría cada propuesta sugerida.
Ambos son compromisos con la nación cuya ejecución debemos fiscalizar y exigir si fuese necesario. Por eso elegir Presidente no es como comprar un producto publicitario en los medios, pues la decisión nos afectará a todos.
Sobre estas promesas y compromisos debemos elegir y no sobre publicidad engañosa acerca de las cualidades o defectos de los candidatos. Yo ya tomé mi decisión, y ¿usted?