Protección de los niños y democracia
Tenemos democracia, decimos, pero no necesariamente una conciencia democrática generalizada. La vieja conciencia autoritaria, esa que se endureció con la dictadura, aún goza de buena salud, pues se incomoda cada vez que se habla de respetar los derechos de la gente. Si preguntamos cómo se protege a las personas en una democracia, la respuesta es clara: se le respetan sus derechos. Y todos sabemos que éstos no son un antojo ni un capricho, sino que están establecidos en las leyes. Todos sabemos que derecho no es lo mismo que abuso de derechos y que libertad no es libertinaje. Por eso las leyes deben ser cuidadosas al establecerlos.
¿Cómo se debe proteger a niños y adolescentes en una democracia? Pues igual: protegiendo sus derechos, y es por eso que hay que legislar con mucho cuidado sobre cuáles son esos derechos y qué instituciones los protegen. Nadie tiene el "derecho" de desobedecer la Constitución y las leyes -los niños tampoco-, por eso cuesta mucho entender cómo hay abogados por ahí que interpretan el proyecto 371, sobre la protección de la niñez y la adolescencia, en un sentido que prácticamente viola las normas constitucionales y legales. Señores abogados, pónganse a estudiar y dejen de difundir absurdos, que las leyes no se hacen para interpretarlas de modo que se vuelvan ridículas y contrarias a la moral y al orden público.