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Protección para el denunciante


Tanto para la protección como para la investigación deberían abrirse las puertas a la participación de entidades públicas y privadas, nacionales y extranjeras, sin excluir a los funcionarios del sistema de recompensa. Hasta ahora, lo que ocurre en muchas instancias es bien distinto. Por ejemplo, el reportero de este diario que escribió la nota periodística donde informó que un funcionario de alta jerarquía del actual gobierno estaba utilizando maquinarias al servicio del Estado para uso particular, fue denunciado por calumnia e injuria, mientras que el funcionario continúa en su cargo intimidando y haciendo de las suyas. No es casualidad que los gobiernos más corruptos sean aquellos que, al mismo tiempo, exhiben niveles altos de prepotencia y autoritarismo político. En contradicción con la retórica de los demagogos gobernantes de turno, la corrupción también existe en regímenes democráticos y sólo se puede eliminar donde el apego a la ley y a la norma es estricto.
Si la Presidenta quiere que se cumpla su pedido, debe propiciar el ambiente adecuado para que los ciudadanos presenten sus denuncias, adoptando mecanismos para que la maquinaria de corruptos no caiga sobre los denunciantes, en vez de sobre los denunciados.
El progreso de Panamá exige un alto nivel de madurez y sensatez por parte de sus gobernantes. La miopía mostrada hasta ahora en torno a cómo combatir el derroche y la corrupción, sólo produce mayor intranquilidad y genera desconfianza.


101 años de Panamá América

 
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