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Protegemos lo nuestro


¿Hasta cuándo vamos a tener que aceptar que por arreglos especiales con la OMC, tengamos que sacrificarnos en perjuicio de nuestra economía?
La ganadería, que ha sido un rubro millonario, que a través del tiempo ha dado trabajo a un sinnúmero de personas y que ha ido creciendo con el pasar de los años, con inversiones costosísimas, cuando se organizó más científicamente las lecherías, producía ingresos razonables, además de la venta de carne que ayudaban tanto al grande como al pequeño. Además se exportaba ganado de muy buena calidad, que contribuía con divisas a mejorar la economía nacional.
Hoy en día vemos una ganadería en decadencia, donde los propietarios de los distintos hatos tienen que hacer malabares para el manejo de los mismos, por exceso de población pecuaria. No hay exportaciones, y la venta de terneros, que era un complemento para los grandes y un estímulo para los pequeños anda por el suelo, con precios irrisorios, por falta de mercado y por la sequía que anualmente se presenta en los primeros meses del año, que ha empeorado por los efectos del fenómeno de El Niño.
Es conveniente aclarar que el precio del ganado destazado es poco o nada lo que ha bajado. Cosas de nuestro sistema comercial, donde la ganancia la obtienen el intermediario y el distribuidor, a costa del productor, sin que haya rebajas para el consumidor.
Las legumbres y las hortalizas sufren los mismos efectos que la ganadería. El productor, hoy desprotegido, tiene que competir con productos de otros países, muchos subsidiados, y como si fuera poco, la baja de aranceles. Esto traerá como consecuencia que se va a perder otro rubro de nuestros ingresos internos. A la larga, no produciremos; no habrá trabajo para el campesinado y aumentará la tasa de desempleo.
El reciente problema de la importación de arroz, no tiene justificación alguna. Sin haber hecho un estudio serio de nuestras posibilidades y contando con una supuesta sequía, se permitió la importación de este grano, básico en la alimentación ciudadana, en detrimento de los productores nacionales. ¿Por qué no se dio la oportunidad de este negociado a quienes se han venido dedicando a este rubro por muchos años, proporcionalmente a lo que produjeron el año inmediatamente anterior? La ganancia que pudo quedar distribuida entre los que han cargado con pérdidas y los sinsabores del negocio fue a parar a manos de protegidos del gobierno de turno. Queda claro que esto siempre es igual. Lo mismo lo hicieron los antecesores y por eso se perdió la confianza en ellos.
Las políticas neoliberales que vienen asfixiando el mundo, y que incluso han sido criticadas por el Papa, seguirán minando nuestra economía y cada día los ricos serán más ricos y los pobres más pobres.
En los inicios de la campaña política, que ya está tocando nuestras puertas, ojalá que aparezca un ente confiable que proteja lo nuestro sin demagogia y aglutina las masas, para que se produzcan los cambios tan esperados por un pueblo cada día más desilusionado y cada día menos favorecido.

101 años de Panamá América

 
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