Protegiendo el agro en Estados Unidos y Chile
Mientras en Panamá el gobierno nacional sigue empeñado en una apertura a ciegas a espaldas de los poductores agropecuarios, en Estados Unidos y Chile se dan dos nuevas muestras de protección a su agro.
Así, el vicepresidente norteamericano Al Gore se encuentra coordinando los esfuerzos de organizaciones ecologistas de su país, involucrados en un novedoso programa tendiente a detener la absorción del agro por la insaciable expansión urbana e industrial.
El programa consiste en reunir fondos para comprar los derechos de explotación de fincas vulnerables a la venta para fines urbanos. Así, cuando un granjero ofrece sus tierras en venta, una fundación compra los derechos de explotación, a condición de que el productor continúe desarrollando sus faenas agrícolas, y las dé en herencia a sus descendencia o en venta a otros que continúen trabajando la tierra.
La iniciativa ha tenido gran acogida, sobre todo a nivel de los residentes de grandes ciudades como Nueva York, cuyos afueros registran una gran presión expansionista sobre las granjas de explotación agrícola. El propósito es proteger el medio ambiente y procurar cierto grado de biodiversidad.
En lo que va del programa, se han "rescatado al menos 217 fincas agrícolas.
Por otra parte, al otro extremo del continente, el gobierno chileno acaba de rebajar los aranceles de importación drásticamente, del 11 al 6% en un período de cinco años a partir de enero próximo. La medida reafirmará el liderazgo de la nación austral como mercado más abierto de América Latina.
Mas contrario a lo que podría pensarse, el presidente chileno Eduardo Frei ha explicado que la rebaja se hará escalonadamente y con estricta gradualidad, a razón de un punto porcentual por año. Al mismo tiempo, dijo el mandatario que la ley de rebaja arancelaria viene acompañada con "un resguardo de apoyo para la agricultura y la pequeña y mediana empresa para que se adapten a la globalización".
Según Frei, la crisis asiática será enfrentada por su país, haciéndose más competitivo, abierto y moderno; contrario al proteccionismo que sugieren otros. La excepción, sin embargo, sigue siendo el agro, al igual que la pequeña y mediana empresa.
¿Si eso ocurre en naciones más abiertas y avanzadas, por qué ser nosotros más realistas que el Rey y no proteger también nuestro sector agropecuario?
Así, el vicepresidente norteamericano Al Gore se encuentra coordinando los esfuerzos de organizaciones ecologistas de su país, involucrados en un novedoso programa tendiente a detener la absorción del agro por la insaciable expansión urbana e industrial.
El programa consiste en reunir fondos para comprar los derechos de explotación de fincas vulnerables a la venta para fines urbanos. Así, cuando un granjero ofrece sus tierras en venta, una fundación compra los derechos de explotación, a condición de que el productor continúe desarrollando sus faenas agrícolas, y las dé en herencia a sus descendencia o en venta a otros que continúen trabajando la tierra.
La iniciativa ha tenido gran acogida, sobre todo a nivel de los residentes de grandes ciudades como Nueva York, cuyos afueros registran una gran presión expansionista sobre las granjas de explotación agrícola. El propósito es proteger el medio ambiente y procurar cierto grado de biodiversidad.
En lo que va del programa, se han "rescatado al menos 217 fincas agrícolas.
Por otra parte, al otro extremo del continente, el gobierno chileno acaba de rebajar los aranceles de importación drásticamente, del 11 al 6% en un período de cinco años a partir de enero próximo. La medida reafirmará el liderazgo de la nación austral como mercado más abierto de América Latina.
Mas contrario a lo que podría pensarse, el presidente chileno Eduardo Frei ha explicado que la rebaja se hará escalonadamente y con estricta gradualidad, a razón de un punto porcentual por año. Al mismo tiempo, dijo el mandatario que la ley de rebaja arancelaria viene acompañada con "un resguardo de apoyo para la agricultura y la pequeña y mediana empresa para que se adapten a la globalización".
Según Frei, la crisis asiática será enfrentada por su país, haciéndose más competitivo, abierto y moderno; contrario al proteccionismo que sugieren otros. La excepción, sin embargo, sigue siendo el agro, al igual que la pequeña y mediana empresa.
¿Si eso ocurre en naciones más abiertas y avanzadas, por qué ser nosotros más realistas que el Rey y no proteger también nuestro sector agropecuario?