Protejamos la libertad de expresión
Cuando la libertad de expresión es utilizada para la crítica destructiva, irrespetuosa e intrascendente, contribuimos a la quiebra de una conquista universal que hombres y mujeres han logrado a través del esfuerzo y del sacrificio para ofrecer a los pueblos un arma que protejan la libertad, la democracia y la justicia social.
Con frecuencia vemos cómo en los medios de comunicación aparecen señalamientos contra la administración gubernamental, instituciones y personas en particular, llenos de egoísmos, rencores, irrespeto, pero no encontramos en ellos algún aporte para la solución de la situación que se critica. Somos partidarios de la crítica al gobierno y la hemos hecho cada vez que las circunstancias así lo han exigido; pero creo, firmemente, en que ella debe estar animada de la mejor buena voluntad, del respeto y de grandes deseos de contribuir a que el país siga adelante. Pareciera que las ambiciones políticas y los intereses personales no permiten que se realice una oposición noble y patriótica tan indispensable para que el Gobierno escuche ese clamor opositor. Vale la pena reflexionar en torno a esto para cambiar de actitud y evitar así el resquebrajamiento de la paz y tranquilidad que necesitamos para el trabajo constructivo.
Considero que muchos podemos aprender del Dr. Carlos López Guevara quien, en carta pública a la Sra. Presidenta de la República, ha señalado el mejor camino para que el tan comentado problema surgido en torno a la casa de Punta Mala, sea resuelto en beneficio de los panameños. En su mensaje no encontramos palabras de irrespeto, conceptos que pudieran afectar su dignidad. Es una carta llena de razonamientos muy patrióticos y de anhelos de que ese bien cumpla, a cabalidad, con sus funciones de propiedad de la Nación.
Dice: "Yo comprendo la emoción que genera Punta Mala en usted. Son razones sentimentales muy atendibles. Hay un mundo vivencial que aflora con mayor intensidad ahora cuando usted ha tenido acceso al predio, lo ha utilizado como una extensión de la Presidencia, la ha mejorado con recursos propios y del Estado. El recuerdo de su abuelo y el hecho de que él fue víctima de la política unilateral de Estados Unidos al interpretar, abusivamente, la convención del Canal Istmico de 1903, llegando al extremo de usurparle a su abuelo la posesión de la finca sin compensación, la impulsa a apegarse a esos lares. Repito que yo entiendo y justifico su interés en adquirir las mejoras y terrenos de Punta Mala, porque están ligadas, afectivamente a usted. Es una historia familiar que la estimula a usted a rescatarla al hilo de la historia de la familia Moscoso. Ahora bien, dicho lo anterior, yo voy a impetrarle que renuncie a su justificado interés en rescatar Punta Mala y ceda el paso al interés nacional de que la misma no salga del patrimonio nacional. Esa será uno de los más relevantes homenajes que usted le habrá rendido a su difunto abuelo".
Estamos seguros de que la palabra cierta del Dr. López Guevara será bien recibida por la Presidenta, porque sólo hay en él un vehemente anhelo de que los problemas del país se resuelvan con entrega total y con mucha vocación de patria.
Con frecuencia vemos cómo en los medios de comunicación aparecen señalamientos contra la administración gubernamental, instituciones y personas en particular, llenos de egoísmos, rencores, irrespeto, pero no encontramos en ellos algún aporte para la solución de la situación que se critica. Somos partidarios de la crítica al gobierno y la hemos hecho cada vez que las circunstancias así lo han exigido; pero creo, firmemente, en que ella debe estar animada de la mejor buena voluntad, del respeto y de grandes deseos de contribuir a que el país siga adelante. Pareciera que las ambiciones políticas y los intereses personales no permiten que se realice una oposición noble y patriótica tan indispensable para que el Gobierno escuche ese clamor opositor. Vale la pena reflexionar en torno a esto para cambiar de actitud y evitar así el resquebrajamiento de la paz y tranquilidad que necesitamos para el trabajo constructivo.
Considero que muchos podemos aprender del Dr. Carlos López Guevara quien, en carta pública a la Sra. Presidenta de la República, ha señalado el mejor camino para que el tan comentado problema surgido en torno a la casa de Punta Mala, sea resuelto en beneficio de los panameños. En su mensaje no encontramos palabras de irrespeto, conceptos que pudieran afectar su dignidad. Es una carta llena de razonamientos muy patrióticos y de anhelos de que ese bien cumpla, a cabalidad, con sus funciones de propiedad de la Nación.
Dice: "Yo comprendo la emoción que genera Punta Mala en usted. Son razones sentimentales muy atendibles. Hay un mundo vivencial que aflora con mayor intensidad ahora cuando usted ha tenido acceso al predio, lo ha utilizado como una extensión de la Presidencia, la ha mejorado con recursos propios y del Estado. El recuerdo de su abuelo y el hecho de que él fue víctima de la política unilateral de Estados Unidos al interpretar, abusivamente, la convención del Canal Istmico de 1903, llegando al extremo de usurparle a su abuelo la posesión de la finca sin compensación, la impulsa a apegarse a esos lares. Repito que yo entiendo y justifico su interés en adquirir las mejoras y terrenos de Punta Mala, porque están ligadas, afectivamente a usted. Es una historia familiar que la estimula a usted a rescatarla al hilo de la historia de la familia Moscoso. Ahora bien, dicho lo anterior, yo voy a impetrarle que renuncie a su justificado interés en rescatar Punta Mala y ceda el paso al interés nacional de que la misma no salga del patrimonio nacional. Esa será uno de los más relevantes homenajes que usted le habrá rendido a su difunto abuelo".
Estamos seguros de que la palabra cierta del Dr. López Guevara será bien recibida por la Presidenta, porque sólo hay en él un vehemente anhelo de que los problemas del país se resuelvan con entrega total y con mucha vocación de patria.