Protejamos nuestro medio ambiente
La basura puede causar problemas de salud e higiene, pero es muy poco lo que hacemos al respecto. Al final de cada día, piense cuánta basura generó usted, en su casa y en la oficina. Ahora multiplíquelo por la cantidad de personas en su trabajo, barriada, país, y el mundo ¿Qué vamos a hacer con tanta basura? Hace cien años, casi la totalidad de la basura era biodegradable, es decir, que se deshace por acción biológica. Hoy en día, un porcentaje importante de nuestra basura no se degrada y permanece en nuestro medio ambiente, en algunos casos por cientos y miles de años. Es tiempo de trabajar juntos por un mundo más limpio y tomar conciencia de que un mecanismo efectivo para disminuir la cantidad de residuos sólidos es reciclarlos y rehusarlos.
Por ejemplo, tenemos que revisar nuestras prácticas diarias de compra. Si individualmente adoptamos algunas pequeñas prácticas adquisitivas, el impacto colectivo en nuestro medio ambiente será inmenso. Cada vez que adquirimos algo, ya sea para consumo o uso personal, debemos tomar en consideración el impacto del producto y su empaque en nuestro medio. Se deben utilizar productos en envases que puedan ser rellenados. Cuando sea posible, debemos evitar usar productos que sean desechables tales como encendedores, bolígrafos, baterías, utensilios plásticos, navajas de afeitar, etc. Hay que evitar productos sobreempaquetados, empaques de vidrio, y disminuir la cantidad de plásticos utilizada. Se deben preferir empaques naturales, de cartón o papel. Hay que recompensar a los fabricantes y comerciantes cuyos productos utilizan materiales reciclados en su producción o envase, adquiriendo sus productos.
Además, no debemos subestimar la importancia del reciclaje, es decir, la separación de materiales de desperdicio para reintroducirlos al sistema de producción y así transformarlos en nuevos empaques y productos de utilidad para el ser humano. Para contribuir, tenemos que comenzar en casa y nuestro trabajo. Debemos empezar por separar los artículos según su tipo, es decir, plásticos, papel, metales, vidrios, etc. Luego, asistir en la recolección, ya sea entregando los productos en su respectivo centro de acopio o directamente al fabricante reciclador. La cadena de reciclaje comienza con los consumidores y termina con el proceso de fabricación. En el proceso, incluyendo la recolección, tanto consumidores, fabricantes como autoridades públicas deben cooperar y contribuir para que el proceso de reciclaje sea viable.
Por ejemplo, tenemos que revisar nuestras prácticas diarias de compra. Si individualmente adoptamos algunas pequeñas prácticas adquisitivas, el impacto colectivo en nuestro medio ambiente será inmenso. Cada vez que adquirimos algo, ya sea para consumo o uso personal, debemos tomar en consideración el impacto del producto y su empaque en nuestro medio. Se deben utilizar productos en envases que puedan ser rellenados. Cuando sea posible, debemos evitar usar productos que sean desechables tales como encendedores, bolígrafos, baterías, utensilios plásticos, navajas de afeitar, etc. Hay que evitar productos sobreempaquetados, empaques de vidrio, y disminuir la cantidad de plásticos utilizada. Se deben preferir empaques naturales, de cartón o papel. Hay que recompensar a los fabricantes y comerciantes cuyos productos utilizan materiales reciclados en su producción o envase, adquiriendo sus productos.
Además, no debemos subestimar la importancia del reciclaje, es decir, la separación de materiales de desperdicio para reintroducirlos al sistema de producción y así transformarlos en nuevos empaques y productos de utilidad para el ser humano. Para contribuir, tenemos que comenzar en casa y nuestro trabajo. Debemos empezar por separar los artículos según su tipo, es decir, plásticos, papel, metales, vidrios, etc. Luego, asistir en la recolección, ya sea entregando los productos en su respectivo centro de acopio o directamente al fabricante reciclador. La cadena de reciclaje comienza con los consumidores y termina con el proceso de fabricación. En el proceso, incluyendo la recolección, tanto consumidores, fabricantes como autoridades públicas deben cooperar y contribuir para que el proceso de reciclaje sea viable.