Protesta
Cuando en un país no hay autoridades que se hagan sentir, o las hay, pero son abúlicas o cómplices de quienes hacen lo que les da la gana, se ciernen sobre él negros nubarrones que presagian calamidades. No nos explicamos cómo en una cosa tan importante como defender la salud pública, se anuncie que, con motivo del Día de la Salud, en algunos sectores de la ciudad no se recogería la basura el viernes 9, sino el sábado 10, por ser esa la fecha de los recogedores.
Convenimos en que todo grupo celebre su día y tenga para ello un patrón. Ello no quiere decir que esté autorizado para proclamar de por sí y ante sí que la fecha sea de asueto, si no está autorizado por la ley. Todo tipo de celebración en tales casos debe efectuarse después de las horas regulares de trabajo. Podemos imaginarnos los miles de horas que se perderían en un año en perjuicio de la economía nacional y de muchísimas personas, si en el día de las telefonistas, de las secretarias, de los mensajeros, etc., no se trabajara. Sería conveniente que los jefes de personal de las agrupaciones que prestan determinados servicios por los cuales son pagados, cumplieran con su deber de advertirles que es ilegal suspender sus obligaciones de trabajo, y que a quienes lo hagan se les descontará de sus sueldos o salarios la cantidad correspondiente.