Provocación iraní
El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, ha demostrado una vez más que su intención de crear un revuelo a nivel mundial va encaminada a mantener en vilo la paz y seguridad de Oriente medio. Primeramente había expresado que Israel "debe ser borrado del mapa", dando pie a una oleada de repudio mundial por esas palabras.
Dicho comentario fue expresado durante la celebración anual del Día de Quds -para la liberación de Jerusalén- el último viernes del mes sagrado de Ramadán, instaurada después de la revolución Islámica de 1979. Y, más recientemente, ha dicho que Europa debería cederle territorio a Israel para que se constituya en ese continente y así poner fin al conflicto, especialmente Alemania y Austria, que fueron las naciones que ejecutaron el "supuesto" holocausto durante el transcurso de la II Guerra Mundial.
Esas expresiones han abierto un abanico de posibilidades enormes e impredecibles sobre el impacto que tendrán, en primer lugar, en la comunidad árabe, ya que como sabemos, el fanatismo y seguimiento a estos llamamientos es algo muy arraigado en esos pueblos, lo que podría desencadenar actos terroristas.
Por otro lado, las naciones de la Unión Europea y Estados Unidos, unidas a la ONU, han expresado que esas palabras no pueden ser vistas de buena manera y que, por el contrario, el presidente iraní debe moderarse para evitar enfrentamientos armados en esa frágil zona.
Y es que mientras la comunidad internacional intenta convencer a Irán de que abandone su programa nuclear, por medio de la negociación y otros medios diplomáticos, esta nación se empeña en salirse del camino que posibilite un acuerdo, el cual le permita dejar de lado la pésima imagen que tiene a nivel mundial.
El Gobierno de Irán debe comprender y acceder a bajar el tono en este tipo de declaraciones, que no abonan en nada al proceso de paz entre Israel y Palestina, el cual se ha intensificado con esfuerzos de ambas partes para lograr vivir en armonía y paz, demostrando que pueden convivir en esas tierras, aún siendo tan diferentes religiosa y culturalmente.
Dicho comentario fue expresado durante la celebración anual del Día de Quds -para la liberación de Jerusalén- el último viernes del mes sagrado de Ramadán, instaurada después de la revolución Islámica de 1979. Y, más recientemente, ha dicho que Europa debería cederle territorio a Israel para que se constituya en ese continente y así poner fin al conflicto, especialmente Alemania y Austria, que fueron las naciones que ejecutaron el "supuesto" holocausto durante el transcurso de la II Guerra Mundial.
Esas expresiones han abierto un abanico de posibilidades enormes e impredecibles sobre el impacto que tendrán, en primer lugar, en la comunidad árabe, ya que como sabemos, el fanatismo y seguimiento a estos llamamientos es algo muy arraigado en esos pueblos, lo que podría desencadenar actos terroristas.
Por otro lado, las naciones de la Unión Europea y Estados Unidos, unidas a la ONU, han expresado que esas palabras no pueden ser vistas de buena manera y que, por el contrario, el presidente iraní debe moderarse para evitar enfrentamientos armados en esa frágil zona.
Y es que mientras la comunidad internacional intenta convencer a Irán de que abandone su programa nuclear, por medio de la negociación y otros medios diplomáticos, esta nación se empeña en salirse del camino que posibilite un acuerdo, el cual le permita dejar de lado la pésima imagen que tiene a nivel mundial.
El Gobierno de Irán debe comprender y acceder a bajar el tono en este tipo de declaraciones, que no abonan en nada al proceso de paz entre Israel y Palestina, el cual se ha intensificado con esfuerzos de ambas partes para lograr vivir en armonía y paz, demostrando que pueden convivir en esas tierras, aún siendo tan diferentes religiosa y culturalmente.