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Proyecto "R"


Llamaré así: "R", usando la inicial de un nombre de una persona que, aparentemente, sin pretenderlo, ha logrado congregar, en algo concreto a sus compañeros de estudios de 1966. "Que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda". "Es más feliz dar que recibir". "No a nosotros Señor, no a nosotros, sino a tu nombre sea dada la gloria. Han sido las consignas de este actuar".
No sé si será un caso único en su especie, pero al menos no me consta de haber oído o visto algo similar. Omitiré nombres propios por el respeto que se merecen y para evitar herir con omisiones involuntarias a todos los que también han o creen haber ayudado a su manera.
El proyecto R, propuesto por un grupo de sus ex compañeros de graduación de asistir en algo al hermano olvidado, tendido en una cama por más de 35 años en un cuchitril en un paraje de Arraiján, se ha realizado en medio de todas la vicisitudes que normalmente ocurren en esas actividades iniciadas con entusiasmo como fruto de una tenida en un restaurante inspirados ora por la fe, ora por el altruismo, por humanismo, por amor al prójimo, y por qué no, por el Espíritu Santo.
En circuito privado corren fotos de cómo se encontraba la vivienda de R antes y cómo ha quedado reconstruida y adecuada para mejorar la calidad de los años que le queden de vida.
R, nuestro prójimo, centro de la atención de sus compañeros, hace como dije, más de 35 años luego de graduación del Colegio Javier, sufre de artritis degenerativa. Esta artritis le acompañó en su forma benigna a nuestro R, en sus primeros años de universidad a la que asistió con el deseo de ser alguien en la vida. Pero la dificultades iban creciendo y no podía subir las escaleras y con la ayuda de compañeros ideó métodos para no quedarse atrás en las materias que tomaba que no me consta que las culminara.
R vive con su madre quien, a su vez, se ha dedicado por completo a cuidarlo y a presenciar su progresivo deterioro, con la consecuente situación de precariedad económica vivida con un estoicismo cristiano increíble por muchos años. Tan es así que muchos de sus compañeros, al no saber de él, asumían lo que todos podemos imaginar. Sin embargo, hace dos años en el despacho de otro compañero, apareció una solicitud de una "cama especial" para un enfermo llamado R. Y ahí fue donde comenzó el proyecto. Vino una llamada y a ésas se sumaron otras, y se viajó en plan de lo desconocido a rastrear dónde vivía R y dimos con él.
El espectáculo fue conmovedor al ver el contraste de la confinación oscura falta de todo, un calor insoportable; pero lo mejor de todo, el enfermo, ciego ya, con una mente clarita, y, sobre todo, un optimismo en medio de sus múltiples limitaciones de movimiento, ya que yace sobre un colchón día tras día, hora tras hora, mes tras mes, año tras año por más de 35 años, optimismo sustentado no sólo por la fe que creemos alimentada ora por la visitas de religiosas católicas como personas de otras creencias, pero de fe, le fueron ayudando, de manera que hoy sus propios compañeros cuando lo escuchan se quedan estupefactos al no sentir en sus palabras ningún dejo de amargura, explicable en personas en esa inmovilidad y con todas las limitaciones de movimiento, de vista, y de capacidad para lo mínimo, ningún reclamo al Todopoderoso, ni a su suerte, ni de achacarle la culpa a los médicos, ni a las medicinas, ni al olvido comunitario; y, por otro lado, no sé qué dirán los sicólogos, pero lo que digan tendrá que ser positivo, con unas ilusiones de terminar sus estudios universitarios, con una gran capacidad de comunicar sus opiniones como cualquiera sobre los temas actuales del país a través del teléfono en contacto con las emisoras. En otras palabras, R y su situación constituyó el tema focal de algunos de sus compañeros, no todos, que tomaron en serio su caso y se programaron metiéndose la mano en el bolsillo y jerarquizando los distintos planes del proyecto, la persona en sí, los cuidados médicos, las medicinas, el supermercado mensual, el teléfono, la cama, el arreglo de la casa que ha quedado bastante rehabilitada y más fresca, la lavadora, las luces, incluso una mesa con un paraguas para el patio.
El proyecto "R" ha sido realizado en un 80%. También se ha incluido la salud de la madre que lo cuida a fin de que mientras Dios se lo conceda, pueda asistir al que ha sido el proyecto de su propia vida y de sus compañeros del 66.
Laus Deo.
"En muchas ocasiones no se trata de que no existen los equipos necesarios, sino que los mismos trabajadores cometen negligencias" señaló.
Una de esas negligencias pudo ser observada durante nuestra estadía en la construcción, al observar la malla de seguridad. Está situada en los bordes del edificio para evitar que los obreros caígan al precipicio y en ella abundan los pedazos de cemento, troncos de madera con clavos, que harían un daño mayor a cualquier persona que llegue a caer allí.
Al llegar al piso 35, el último que se está construyendo hasta el momento, se pudo observar cómo los obreros realizan sus funciones sobre tablas de madera antes de tirar las losas de cemento que serán el soporte final.
En ese punto, varios constructores no estaban amarrados por la cintura, "confiados en las mallas de seguridad", como ellos mismos expresaron.
Veces, quien es miembro del Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), manifestó que a raíz de las últimas muertes dentro de los proyectos en construcción, los obreros se encuentran sumamente preocupados.
Y es que según las estadísticas que se manejan, cada mes se registran dos muertes. En lo que va del año han sido 22 las víctimas fatales.
Aunque exista autoconfianza por parte del obrero y cada uno de ellos cuente con la indumentaria adecuada para realizar su labor, para Veces existen casos como los que han sucedido recientemente, en los que los jefes les exigen trabajos que ponen la vida de los obreros en peligro.
Desde 1998 hasta la fecha han muerto más de 140 obreros de la industria de la construcción por accidentes relacionados a la falta de seguridad.
La cifra sugiere que al menos 20 trabajadores de construcción fallecen cada año en Panamá, según estadísticas de Seguridad Ocupacional del SUNTRACS.
Otros datos suministrados por la Caja de Seguro Social, revelan que cada año se accidentan más de 1, 000 trabajadores en las obras de construcción.
El ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral (MITRADEL) divulgó en un comunicado de prensa que la institución únicamente cuenta con 21 inspectores para atender a 4 mil edificios en construcción, lo que calificó Genaro López, secretario general del SUNTRACS, como "totalmente falso".
"Hay que reconocer que el MITRADEL tiene un déficit de inspectores, pero no es cierto que existan tantos proyectos en la ciudad", indicó.
Según el secretario general del SUNTRACS, los lugares en donde se concentran gran cantidad de proyectos es el área de El Cangrejo, Punta Pacífica, San Francisco, y vía España, donde se podrían sumar cerca de 400 proyectos, en el distrito capital.
En cuanto al aumento de los accidentes en el sector, López considera que la mayoría en los que se han registrado víctimas fatales se deben a que no se garantizan las debidas medidas de seguridad para el trabajador.
Otro de los factores que consideró como determinante son las inspecciones que deben hacerse tanto en materia de salud, por parte del ministerio y del departamento de Salud Ocupacional de la Caja de Seguro Social (CSS), porque existen otras afectaciones que sufren los trabajadores de la construcción, que la sociedad civil y las personas ajenas al tema desconocen.
Uno de estos problemas son los típicos desgarres musculares provocados por la carga excesiva de peso en las espaldas de los obreros, mientras que otros, por el ruido excesivo, van perdiendo poco a poco el sentido de la audición.
López admite que otra de las causas de accidentes es precisamente la falta de inspecciones periódicas por parte del MITRADEL para ver si los mismos proyectos están cumpliendo con la seguridad o no.
Un ejemplo de que no se están realizando las revisiones periódicas es que en el proyecto visitado, la última inspección por parte del MITRADEL se efectuó hace más de cinco meses.

101 años de Panamá América

 
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