Prudencia
Una de las características primordiales de un gobernante es la prudencia. Esta se manifiesta en sus decisiones, tanto en lo que hace y no hace; en lo que evita y en lo que permite. Un presidente electo normalmente recibe del pueblo y de los medios de comunicación social un tiempo sin cuestionamientos para que caracterice su gobierno y pueda asentarse en el Poder sin distracciones. Este período de “Luna de Miel Política”, consistió desde los tiempos de Frankiln Roosevelt en los cien días iniciales contados desde la toma de posesión.
Los tiempos han cambiado. El presidente electo Ricardo Martinelli ya ha recibido varios rapapolvos de la opinión pública por varias designaciones anunciadas, la viabilidad del financiamiento de sus proyectos bandera ha sido cuestionada y pareciera que ya empieza a desdecirse de algunas aseveraciones de campaña. Su hiperactividad característica y su afán de hacer mucho en tiempos imposibles, contrasta con el perfil opuesto del presidente Torrijos. Esa voluntad de hacer todo rápido puede lograr que el futuro mandatario cometa deslices que llegarían a ser muy costosos para el país y su gobierno. Algunos visos de esto ya se barruntan. Por otra parte, paralizarse por la indecisión y la inseguridad ya nos ha costado otro tanto en estos cinco años.
La prudencia es la virtud de balancear estas dos tendencias opuestas. Para bien o para mal no podemos hacer un “batido” con el mandatario Torrijos y el presidente electo Martinelli para obtener un gobernante con el ímpetu para cambiar lo que haya que cambiar y la sensatez para hacerlo en el tiempo y la dirección correctos. Eso se llama prudencia.