Pruebas al canto
Una serie de publicaciones de nuestra colega La Prensa ha dado cuenta de la existencia de un informe de auditoría interno, contratado con una firma poco conocida de consultores externos, que habría descubierto un vulgar latrocinio de vieja data por millones de balboas en el Fondo de Inversión Social.
Siendo este caso ya conocido públicamente, consideramos que, de oficio, el Ministerio Público debe tomar acción y solicitarle al señor Tamburelli la entrega de la documentación del caso para determinar su valor probatorio, y advertirle que si se resiste, él se expone a ser perseguido penalmente como encubridor de la comisión de un delito y de los supuestos delincuentes, que posiblemente sean más de los que hasta ahora han aparecido como succionadores de fondos públicos.
Conviene también que se divulgue quiénes son los directores y dignatarios que aparecen en las sociedades anónimas que se usaron como máscaras para los supuestos atracos que sufrió el FIS. Ello serviría como disuasivo para quienes se encuentren en la posibilidad de ser usados en posibles futuras mascaradas.