"Pruebas juega-vivo"
Es malísima la estrategia que los altos personeros del gobierno han empezado y que no pasa de ser una campaña de pura retórica: La percepción de corrupción se ha convertido en una bola de nieve, todos acusan sin presentar pruebas; el que esté libre de pecado que tire la primera piedra; se deben remitir al procurador las denuncias junto con las pruebas... Sin ánimo de ofender, esto más bien parece ser "juega-vivo", que se percibe como encubrimiento de las percepciones de corrupción, perdonen la redundancia.
Mantengo la esperanza que el gobierno de nuestra primera mujer presidenta sea humano y compasivo y no caiga en errores similares a los cometidos por su predecesor. Continúo dispuesto a apoyarla, pero no me abstendré de decir mis verdades. Critico para que se corrijan errores a tiempo y para que se eviten a futuro. En una ocasión critiqué que Bobby Eisenmann catalogara como "de poca monta" uno de los tantos casos de percepción de corrupción. Menciono esto, porque casi siempre he estado de acuerdo con los planteamientos del amigo Bobby. Ahora él ha denunciado a "maleantes" que rodean a la cúpula del poder para beneficio propio. Hoy día se trata de amedrentar a los que llamamos al pan, pan y al vino, vino.
Estoy de acuerdo con lo planteado por María del Carmen Cabello y Néstor Jaén en sus columnas intituladas "Castigo para el inocente" y "El acusador castigado" ( La Prensa, 26/6/01 y 1/7/01, respectivamente). Mientras tanto, recuerdo que el caso de los B/.300 millones en bonos que implicaba a autoridades municipales colonenses parece haber quedado en "supuesto" fraude, porque no se llegó a perpetrar, es decir, no hubo delito. En el caso del HP-1430, la fiscal anticorrupción ha pedido que este helicóptero sea reflotado. Estos dos ejemplos bastan para enfatizar que la percepción de la corrupción es potente y puede ser válida.
Mi interés no es dejar mal al gobierno que he respaldado a mi manera. Mi intención es ayudarlo. Los funcionarios afectados no lo ven así, pero no se puede negar que todos los casos de "percepción de corrupción" desvían la atención pública de las ejecutorias y planes positivos del gobierno. Un ejemplo sencillo es la campaña que acaba de lanzar el INAFORP, junto a la Oficina de la Mujer y con el auspicio del Programa de Promoción de la Igualdad de Oportunidades (PROIGUALDAD) para que más mujeres se adiestren para desempeñar ocupaciones técnicas, inclusive con la cooperación del empresariado nacional. Creo en esta campaña, porque es verdad que en nuestro Panamá se discrimina contra la mujer, como también por razones de raza, origen nacional y creencias religiosas.
En la búsqueda de la solución de todos los problemas nacionales, como los enumerados, hay que tener claro que no siempre las interpretaciones legales son justas o morales. Las percepciones son válidas, principalmente si van acompañadas de circunstancias que llevan a la lógica conclusión de que puede haber algo podrido en Panamá. No es justo, pues, que se nos pida que hagamos el trabajo de la procuraduría y que se nos trate de amedrentar sea con galimatías, con bolas de nieve o con el peso de nuestras propias imperfecciones. El pecador puede percibir mejor los pecados. ¿O no?
Mantengo la esperanza que el gobierno de nuestra primera mujer presidenta sea humano y compasivo y no caiga en errores similares a los cometidos por su predecesor. Continúo dispuesto a apoyarla, pero no me abstendré de decir mis verdades. Critico para que se corrijan errores a tiempo y para que se eviten a futuro. En una ocasión critiqué que Bobby Eisenmann catalogara como "de poca monta" uno de los tantos casos de percepción de corrupción. Menciono esto, porque casi siempre he estado de acuerdo con los planteamientos del amigo Bobby. Ahora él ha denunciado a "maleantes" que rodean a la cúpula del poder para beneficio propio. Hoy día se trata de amedrentar a los que llamamos al pan, pan y al vino, vino.
Estoy de acuerdo con lo planteado por María del Carmen Cabello y Néstor Jaén en sus columnas intituladas "Castigo para el inocente" y "El acusador castigado" ( La Prensa, 26/6/01 y 1/7/01, respectivamente). Mientras tanto, recuerdo que el caso de los B/.300 millones en bonos que implicaba a autoridades municipales colonenses parece haber quedado en "supuesto" fraude, porque no se llegó a perpetrar, es decir, no hubo delito. En el caso del HP-1430, la fiscal anticorrupción ha pedido que este helicóptero sea reflotado. Estos dos ejemplos bastan para enfatizar que la percepción de la corrupción es potente y puede ser válida.
Mi interés no es dejar mal al gobierno que he respaldado a mi manera. Mi intención es ayudarlo. Los funcionarios afectados no lo ven así, pero no se puede negar que todos los casos de "percepción de corrupción" desvían la atención pública de las ejecutorias y planes positivos del gobierno. Un ejemplo sencillo es la campaña que acaba de lanzar el INAFORP, junto a la Oficina de la Mujer y con el auspicio del Programa de Promoción de la Igualdad de Oportunidades (PROIGUALDAD) para que más mujeres se adiestren para desempeñar ocupaciones técnicas, inclusive con la cooperación del empresariado nacional. Creo en esta campaña, porque es verdad que en nuestro Panamá se discrimina contra la mujer, como también por razones de raza, origen nacional y creencias religiosas.
En la búsqueda de la solución de todos los problemas nacionales, como los enumerados, hay que tener claro que no siempre las interpretaciones legales son justas o morales. Las percepciones son válidas, principalmente si van acompañadas de circunstancias que llevan a la lógica conclusión de que puede haber algo podrido en Panamá. No es justo, pues, que se nos pida que hagamos el trabajo de la procuraduría y que se nos trate de amedrentar sea con galimatías, con bolas de nieve o con el peso de nuestras propias imperfecciones. El pecador puede percibir mejor los pecados. ¿O no?