Psicología educativa para los educadores
La psicología educativa no es un tratado de psicología filosófica, ni de teoría del conocimiento. Tampoco es un tratado de psicología general o pura. Es una teoría o curso de psicología pedagógica científica, aplicada, valga la redundancia, a la enseñanza y al desarrollo de la personalidad, es decir, al aprendizaje, que no es otra cosa sino desarrollo por actividad o ejercicio, estructurado en el desarrollo por maduración. El tema o teoría tiene por objeto explicar y promover el desarrollo integral de la personalidad en sus distintas modalidades. Nos parece, por tanto, aclarar que la psicología pedagógica del momento actual no se limita meramente a explicar las aplicaciones en el aula, el hogar, etc., de los principios que se exponen en los tratados de psicología general. Claro que los aplica en el momento oportuno, o sugiere cómo hacerlo.
Ahora bien, la psicología pedagógica ha hecho y continúa haciendo importantes aportaciones originales --independientemente de la psicología general-- al esclarecimiento y formulación de los principios de la psicología del aprendizaje, fondo común de ambas ramas. Puede afirmarse, sin temor a equivocación, que la psicología pedagógica ha hecho más contribuciones al estudio del aprendizaje humano que las que reclaman para sí la psicología general. Hoy se considera atrasada la práctica docente, que se estila aún en algunos países, consistente en enseñar a los aspirantes el magisterio, con aplicaciones verbalistas o sin ellas, meramente los principios de la psicología de Wundt, James o cualquier otro psicólogo general, sin exigir al alumno que tome un segundo curso de psicología pedagógica. Lo que aparece sobre el tema del aprendizaje en los libros de textos de psicología general es una fracción pequeña de lo que, bajo igual encabezamiento, hallaríamos en los tratados de psicología pedagógica. Creemos beneficioso, tal vez indispensable, exigir el estudio de la psicología general antes de cursar la pedagógica.
Las excelentes síntesis del desarrollo físico, moral, emocional, social, mental y moral del niño y el adolescente deberán provocar en quienes estudien o lean sobre la materia entusiasmo y admiración por la psicología pedagógica. En lo que dice aspectos sobre la personalidad, la salud mental y los ajustes del individuo, no solo para los aspirantes al magisterio y maestros en servicio, sino los psiquiatras, los pediatras, los psicólogos, los trabajadores sociales, las enfermeras, y los padres que están conscientes de su alta misión. No hay duda de que la salud mental está ejerciendo una influencia decisiva, insospechada a comienzos del siglo pasado, sobre las doctrinas y prácticas pedagógicas.
El educador de ahora, a partir del segundo decenio del siglo XXI, deberá conocer a fondo y mostrar competencia en la aplicación de los principios de la psicología educativa si no desea constituir un estorbo en el desarrollo integral de sus alumnos.