Publicidad contra “madrugonazos”
El “madrugonazo” podría considerarse como una “institución” de la subcultura política panameña, que en estos tiempos suele ser aplicada; y lo definimos como una acción o decisión política, aprobada rápidamente por las autoridades (de cualquiera de los Órganos del Estado) en un momento en el que se suscitan ciertos eventos que dificultan el análisis, el cuestionamiento o la oposición a dichas acciones o decisiones políticas por parte de los ciudadanos.
Un ejemplo aplicado de esa figura fue la modificación de la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social (CSS), la cual se aprobó en diciembre del 2005. Fue un "madrugonazo" por cuanto, en las fiestas navideñas de ese año, se dio un “periodo de tregua” por parte de la población y las organizaciones sociales que se oponían, periodo que fue aprovechado por las autoridades legislativas y ejecutivas, que luego de formularle algunas reformas cosméticas, la aprobaron.
Otro madrugonazo, que tuvo serias implicaciones internacionales, fue el indulto dado por la entonces presidenta de la República, Mireya Moscoso, cinco días antes de finalizar su mandato, al terrorista Luis Posada Carriles (decisión declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia hace un año atrás).
Algunos diputados han pretendido, en el último periodo de sesiones legislativas de este quinquenio, modificar el Reglamento de la Asamblea Nacional, de manera que se le otorguen ciertos privilegios como el pago de dos meses no laborados o seguridad garantizada por cinco años a los últimos diputados presidentes. Sin embargo, la difusión que los medios de comunicación han dado al tema fomenta un conocimiento público del particular y, en consecuencia, se genera el debate que ayuda a que cada quien forme su opinión y tome posiciones concretas sobre un determinado problema (que en este caso fueron más en contra que a favor).
La publicidad en los medios de la actuación de las autoridades gubernamentales ha demostrado ser enemiga acérrima del madrugonazo, y ayuda a conocer importantes detalles sobre estas actuaciones. Por ejemplo, con la lista de los diputados que “Apoyaron el artículo que permitía el pago de salario sin trabajar”, publicada por este diario el 27 de mayo, observamos que los únicos diputados reelectos para el quinquenio 2009-2014 que avalaron tal decisión fueron Freidi Torres y Denis Arce.
Los antecedentes que nos muestra la historia en cuanto a políticas surgidas de un “madrugonazo” han tenido fuertes efectos negativos para el país; fue el caso de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Panamá, luego del indulto dado a Posada Carriles; o el demostrado fracaso de las reformas a la Ley Orgánica de la Caja de Seguro Social, que más que resolver sus problemas, ha condenado a las nuevas generaciones a pagar lo que en su momento se robaron los burócratas a cargo de la institución y los gobernantes que usaban la misma como caja menuda para sufragar un sistema de gobierno ultra-paternalista.
Igualmente, permitir que el “madrugonazo legislativo” para obtener salarios sin trabajar, o seguridad para los ex presidentes de la Asamblea, sería producirle al erario público una pérdida de millones de balboas.
Por otro lado, hay que resaltar la función social de los medios, no sólo para el conocimiento de cuestiones coyunturales como las prácticas políticas “de juego sucio” como el “madrugonazo”, sino también lo consecuente que deben ser los mismos en la fiscalización de las actuaciones políticas de las autoridades, relacionándolas históricamente y observando sus efectos. Esto es darle el seguimiento respectivo.
Ha sido un verdadero ejercicio de democracia, el cuestionamiento y la oposición que han hecho los periodistas y la opinión pública en general. Si se mantiene este patrón, los medios de comunicación podrían evolucionar de su estado de “cuarto poder” influidos en ciertas ocasiones por los vaivenes del sistema político, a un “cuarto poder” con caracteres visiblemente sociales y donde verdaderamente se les da voz al “sin voz” para que ejerza lo que se conoce como incidencia política.