Pueblo burlado y despreciado
En nuestro tiraje del miércoles 19 publicamos un editorial titulado Los Poderosos Impunes. Señalábamos en él que tanto los conductores como los dueños de los buses denominados "diablos rojos" tienen responsabilidad punible cuando se atropella, mata o hiere a inocentes peatones o a sus propios pasajeros si en regatas a exceso de velocidad se vuelcan o se estrellan contra una casa u objeto fijo. Sobre este homicida manejo de los conductores como la vergonzosa y criminal desidia de sus amos, nos preguntábamos, cómo es posible aceptar que algunos de aquellos estén manejando sin licencia de conducir o ya vencida, como ocurre con frecuencia sin que se lo impidieran los dueños.
Y añadíamos que "Argüir que no sabían, revela una imperdonable negligencia que no los exime de culpa. Y si a pesar de que lo sabían les permitieron empuñar un timón, peor aún. Eso implica que no sienten ningún interés en proteger tanto a los usuarios como al público en general. Es decir, juegan despiadadamente con la salud y vida del prójimo".
Pero para nuestro asombro e indignación ahora nos estremece saber que en la noche del mismo miércoles 19, en sabia decisión las autoridades estaban solicitando licencia a conductores de buses precisamente en el mismo lugar en que perecieron calcinadas 18 personas en uno de ellos. Detuvieron a un "diablo rojo" que estaba repleto de pasajeros. Su conductor, un joven que podría frisar entre los 23 y 25 años de edad, no tenía licencia. No se debe jugar así con la vida del prójimo.
Hacemos un respetuoso llamado el señor Ministro de Gobierno y Justicia y al Director de la Autoridad del Tránsito para que hagan investigar quién era el conductor en la noche del miércoles 19 y quién el propietario del bus 8B 444 y ambos sean debidamente sancionados y que desde ahora en adelante se verifique en las piqueras de los "diablos rojos" si el que va a conducir uno de ellos tiene licencia vigente. Y si no la tiene o está vencida multar al propietario e impedir que ese bus circule durante ese día.