¿Puédese o no?
¿Qué se ha pensado del asunto del tráfico? Evidentemente que en nada. El actual gobierno casi concluyó, y aunque nuestro presidente haya manifestado que hasta su último día trabajará, el camino de sus actos y promesas ya lo conocemos. No obstante, le propongo que revise mediante el "orden público" y un análisis de 24 horas de vídeo, el tramo y la absurda concesión de la vía que va y viene entre Albrook Mall y HOSSANA, cedida por dinero, o quizá no, al Corredor Norte, en desprecio y detrimento de los nacionales capitalinos.
¿Ha visto Mr. Presidente el Apartheid sufrido? ¿Se lo ha advertido el amigo Colamarco? ¿Por qué si vengo de Hossana, tengo que bajar y acrecentar tanto el peligro como el tráfico, junto a quienes vienen por la Transístmica para tomar un paño de ida u otro de venida por la calle MELO, que pasa por el MIVI hacia Albrook Mall. ¿El Corredor Norte hacia dónde se dirige? ¿Por qué le dieron eso? ¡Recupérelo, señor presidente!
Es obvio que así son las cosas, pues su orden no varía y el poder presidencialista que la corrupción propicia, el enorme centralismo facilita.
El legislar por decreto legitima las maldades mientras cercena libertades, sobre todo participación y debate. ¡Paradoja este embrollo de la turbulencia del medio globalizado!, tan turbio que nadie sabe el rumbo que se lleva. Globalización implica, entre otras, libre economía y mercado. Sin embargo, los hechos indican todo lo contrario, pues a la interpretación se merecen y no a la acción de respeto o dignidad.
Décadas antes sí parecía haber un orden; hoy prospera la turbulencia y el desorden. Quienes tienen poder, puede ser económico, pero mejor es ahora que se tenga además el político, ya que se perfila la trituración del débi. Ya hasta los "cocotudos" están siendo pisoteados o chantajeados por éste, al cual con donaciones envilecieron.
La justicia, por su parte, opera en medio de la tormenta enfrentada a conocimientos y tecnologías de punta, subsumida en el sin recursos y mentalidad anacrónica que su mediocridad acrecienta mientras limitaciones pregona. ¿Cómo conjugar justicia y globalización; libre mercado y no tan libre para el desigual? ¿Quiénes gozan de aquél y quiénes no con respecto a la "Igualdad" francesa? ¿Puede operar justicia en este contexto? ¿Violan los convenios consorciales principios constitucionales? ¿Puede el libre ciudadano verdaderamente serlo? ¿Puede un JUEZ COBARDE defender al indefenso?
Globalización, turbulencia (incertidumbre) y justicia, esta es la coyuntura que aboga por valores y virtudes de nuestros próceres vivos de la justicia, necesaria de caballeros de la verdad, sostenidos en valentía. Mientras en otras latitudes ciudadanos defienden lo suyo, en las nuestras placenteros crucificamos el futuro. ¡Mueran los cobardes que venden a su pueblo y abandonan la patria por sucias monedad de oro!