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Puentes vehiculares convertidos en viviendas


El problema de la gran cantidad de indigentes y de los denominados piedreros que viven y duermen debajo de los puentes elevados vehiculares en la ciudad va en franco aumento.
Esta situación ha sido denunciada con anterioridad, sin embargo, evidentemente no se han tomado los correctivos pertinentes de parte de las autoridades competentes para evitar que esta situación continúe.
Este inconveniente produce además un problema de estética a la ciudad, sobre todo, en momentos en que se trata de vender a Panamá, desde la perspectiva turística.
Anteriormente se podía observar esta irregularidad en los puentes de la Transístmica, a la altura de la cervecería; en el paso que conduce hacia el puente de Las Américas, una vez se pasa el corregimiento de El Chorrillo, por la avenida de Los Poetas y en el acceso Martín Sossa, en las inmediaciones de la Caja de Seguro Social.
En la actualidad esta práctica se registra casi en todos los puntos donde existe una de estas obras, tal es el caso del puente nuevo frente al Mercado de Mariscos, en la avenida Balboa; el de la intersección de vía España con vía Cincuentenario y los dos recientemente instalados en la vía Domingo Díaz, que facilitan el ingreso a las barriadas San Antonio y Brisas del Golf.
Quienes transitan por estos puntos pueden ver a estos sujetos durmiendo, descansando, comiendo o efectuando cualquier labor.
El problema es más grave de lo que parece, pues muchas veces estos individuos hacen sus necesidades fisiológicas en el lugar y en ocasiones ante la mirada de todos.
El común de los panameños considera que la labor que desarrolla la entidades estatales para atacar este dilema no es efectiva, ya que la cantidad de indigentes que pululan por las calles no disminuye.
Pacífico Castro, residente en Santa Ana, expresó que se debe buscar la manera de mantener a estas personas bajo tratamiento especializado en un albergue, donde se le impida la salida hasta que evidencien notable mejoría.
"Tener a estos individuos en las calles representa un peligro, ya que a estas personas amparándose en sus problemas de drogas, no se les puede hacer nada, y mientras tanto te roban o te hurtan cualquier pertenencia como las copas de los carros, una pinza o algún objeto que les represente valor", precisó. Del Municipio de Panamá indicaron que a estas personas no se les puede retener en contra de su voluntad, porque se les estarían violando sus derechos.
Recientemente el director de Información del la Alcaldía de Panamá, Ricardo Laviery, manifestó que el problema de los indigentes debe ser tratado de manera interinstitucional, entre las instancias que de alguna forma u otra tiene que ver con este problema, incluyendo a los clubes cívicos. Laviery señaló que el dilema de los indigentes, orates y piedreros se le quiere atribuir exclusivamente al municipio.
Sostuvo que muchas de las personas que pululan por las calles son enfermos mentales que debe atender el Ministerio de Salud (MINSA), pero también quieren que los trate la Alcaldía.
Acotó que el Municipio de Panamá invierte más de 300 mil balboas anuales para tratar a estas personas con diferentes agrupaciones, esto sin contar con el gasto de movilización de personal, gasolina, etc. Cabe señalar que a la mayoría de los familiares de estas personas pareciera no importarles el problema, pues se desentienden. Al parecer resulta más ventajoso que otros se hagan responsables.

101 años de Panamá América

 
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