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Puerto Escocés y el Congreso Kuna


El Congreso General Kuna (CGK) tiene previsto discutir en su agenda de reuniones, programadas a partir de ayer hasta el domingo próximo, la problemática de las incursiones de irregulares colombianos en poblaciones fronterizas de la comarca, principalmente en Armila, Puerto Obaldía y La Miel.
El gobierno central panameño ha sido hasta ahora consistente en posponer la creación de una base naval de contención y vigilancia en Puerto Escocés, una antigua base norteamericana abandonada tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, situada en la costa de la comarca, en la proximidad de la delicada frontera, hasta tanto cuente con el consentimiento de las autoridades tradicionales kunas.
El Congreso Kuna también ha sido consistente en rechazar en cada oportunidad el proyecto de Puerto Escocés, argumentando casi siempre razones religiosas, -"el lugar está habitado por los espíritus de nuestros antepasados"-; es sin embargo una mala excusa, porque toda la comarca está en esa situación.
Y si así fuera, las perspectivas de desarrollo de Kuna Yala estarían muy limitadas, condenándola a permanecer por todos los siglos en la edad de la recolección, caza y pesca, sin alcanzar siquiera la edad de piedra, y menos la de las computadoras.
Conscientes de la debilidad del argumento, los kunas ensayan ahora uno nuevo. Puerto Escocés acoge un programa agrícola experimental para la población autóctona, auspiciado por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, dirigido a capacitar y enseñar a los kunas en dichas labores, con miras a mejorar su dieta.
El programa agrícola, no obstante, es un fracaso anunciado. En un proyecto similar, las autoridades kunas terminaron embargando el ganado y rematando las cosechas, porque fomentaba la avaricia y la acumulación de riqueza. Aquello pues, no tiene la menor perspectiva de éxito y, en todo caso, puede muy bien ser trasladado a otro sitio, digamos a Puerto Obaldía, a sólo 50 kilómetros hacia el oeste.
Lo que no es posible es cambiar la condición natural privilegiada de Puerto Escocés por Puerto Obaldía, como sitio para instalar una base naval. El costo de construirla en el último lugar se duplicaría en exceso, de dos millones de balboas si estuviera en Puerto Escocés a cinco millones si estuviera en Puerto Obaldía.
El costo de mantenimiento y dragado por sedimentación sería también demasiado oneroso en Puerto Obaldía, que no en Puerto Escocés que es naturalmente profundo y tiene una ensenada resguardada por rocas de coral, que sirven de rompeolas natural. Por algo los norteamericanos lo prefirieron a Puerto Obaldía y a otros.
Finalmente, en el plano estratégico, Puerto Escocés es más defendible y menos vulnerable que Puerto Obaldía, demasiado expuesto y próximo el último al territorio colombiano, desde donde queda a tiro de mortero desde el otro lado de la línea limítrofe. En fin, el balón está en el campo kuna. Solo suya es la decisión de que haya una efectiva presencia policial permanente en el lugar.


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