Puestos directivos en Educación
Además de todos los aspectos y situaciones que han marcado un hito en el proceso de lucha generacional gremialista que han librado los educadores panameños hacia la búsqueda de reivindicaciones a sus derechos, sumariamente conculcados por los diferentes regímenes que han incursionado en la vida política de nuestro país a lo largo de los últimos treinta años; también se cuenta dentro de ese marco de aspiraciones reivindicativas, la de que se abran a concurso las vacantes a puestos directivos en los centros de enseñanzas que así lo requieran, con la finalidad de que se haga más productiva y eficaz la administración escolar.
Con esto último se pretende poner fin al mordaz y bochornoso Decreto 257, que sustenta el nombramiento " de a dedo" de educadores que por no contar con la acreditación académica requerida, están descalificados para obtener en un concurso justo y legítimo, la nominación para ocupar una posición directiva escolar.
Muchos de estos educadores, se han constituido en piezas clave e instrumentos de uso para los aviesos fines e intereses creados de los entes que de manera distorsionada han regido la política educativa en nuestro Panamá.
Se cuenta a su vez, casos de educadores con cargos directivos en colegios tanto de Educación primaria como secundaria, sin títulos académicos exigidos, y que han logrado la nominación gracias a sus afiliaciones político-partidistas con el régimen de turno.
Uno de los sectores que componen la organización administrativa del nuevo sistema educativo, en donde ha proliferado este tipo de nombramiento, han sido los centros de educación básica general o primer nivel de enseñanza.
Por lo tanto, se hace impostergable la eliminación de la figura del 257 y acogerse a lo que establece el Decreto 203, de 27 de septiembre de 1996 y Decreto 127 en sus puntos correspondientes, en materia de selección de personal docente, administrativo y de supervisión en base a méritos y créditos; si se quiere configurar una nueva propuesta educativa coherente con la realidad del país.
En tal virtud, es menester pues, que el Ministerio de Educación le imprima celeridad a la apertura de los concursos de vacantes a direcciones escolares, para que todas y cada una de tales posiciones, sean ocupadas por personal idóneo y que no esté sujeto a los vaivenes políticos.
Ello conllevaría a un manejo ordenado y altamente profesional de la delicada tarea de regentar un centro de enseñanza escolar y a la vez, se haría justicia a tantos aspirantes que cumplen cabalmente con los requerimientos exigidos para ocupar tales cargos.
Con esta medida se evitaría el continuismo de tan espuria práctica que malogra los fines y objetivos de la educación nacional, en lugar de garantizar la calidad, equidad, eficiencia del sistema en materia administrativa, a más de que se cumpliría con una vieja aspiración de los docentes de nuestro país.
Con esto último se pretende poner fin al mordaz y bochornoso Decreto 257, que sustenta el nombramiento " de a dedo" de educadores que por no contar con la acreditación académica requerida, están descalificados para obtener en un concurso justo y legítimo, la nominación para ocupar una posición directiva escolar.
Muchos de estos educadores, se han constituido en piezas clave e instrumentos de uso para los aviesos fines e intereses creados de los entes que de manera distorsionada han regido la política educativa en nuestro Panamá.
Se cuenta a su vez, casos de educadores con cargos directivos en colegios tanto de Educación primaria como secundaria, sin títulos académicos exigidos, y que han logrado la nominación gracias a sus afiliaciones político-partidistas con el régimen de turno.
Uno de los sectores que componen la organización administrativa del nuevo sistema educativo, en donde ha proliferado este tipo de nombramiento, han sido los centros de educación básica general o primer nivel de enseñanza.
Por lo tanto, se hace impostergable la eliminación de la figura del 257 y acogerse a lo que establece el Decreto 203, de 27 de septiembre de 1996 y Decreto 127 en sus puntos correspondientes, en materia de selección de personal docente, administrativo y de supervisión en base a méritos y créditos; si se quiere configurar una nueva propuesta educativa coherente con la realidad del país.
En tal virtud, es menester pues, que el Ministerio de Educación le imprima celeridad a la apertura de los concursos de vacantes a direcciones escolares, para que todas y cada una de tales posiciones, sean ocupadas por personal idóneo y que no esté sujeto a los vaivenes políticos.
Ello conllevaría a un manejo ordenado y altamente profesional de la delicada tarea de regentar un centro de enseñanza escolar y a la vez, se haría justicia a tantos aspirantes que cumplen cabalmente con los requerimientos exigidos para ocupar tales cargos.
Con esta medida se evitaría el continuismo de tan espuria práctica que malogra los fines y objetivos de la educación nacional, en lugar de garantizar la calidad, equidad, eficiencia del sistema en materia administrativa, a más de que se cumpliría con una vieja aspiración de los docentes de nuestro país.