default

Puestos públicos son temporales y ajenos


Existen políticos que parecieran fundamentar sus posiciones y acciones en la siguiente premisa: "En base a mis principios, yo te niego lo que, en base a los tuyos, yo te exijo". Cuando se inició el gobierno arnulfista en 1990, una de las situaciones que causó cierta perplejidad en la opinión pública, fue la cantidad de funcionarios de la dictadura que continuaron en sus posiciones dentro del engranaje gubernamental. Incluso algunos elevadas posiciones de responsabilidad y confianza.
En 1994 se dio la increíble sorpresa electoral, de que aunque fuera con una minoría dentro del porcentaje total de votantes, el partido ganador resultó ser el mismo que por veintiún años, fue autor y cómplice de fraudes, robos y crímenes. Esta situación electoral, que se produjo luego de haber padecido período tan prolongado de dictadura, de que el proceso electoral inmediato, se fuera a elegir a los mismos autores y actores de tanta infamia, no se ha producido nunca en ningún otro país del planeta, para vergüenza de los panameños.
Tan pronto los miembros y cómplices de este partido se repusieron ellos mismos de la sorpresa de haber sido beneficiados de un proceso electoral honesto, algo que ellos desconocían cómo se realizaba hasta ese momento, y se hicieron cargo del poder, como es lógico y coherente, comenzaron a nombrar a sus miembros en las posiciones gubernamentales, para lo cual obviamente tuvieron que prescindir de los servicios de los funcionarios nombrados a partir de 1990. A los arnulfistas no se les ocurrió protestar, ni mucho menos inventarse, en correderas de última hora, "carreras administrativas" improvisadas. Los arnulfistas, habituados muchos de ellos a tener sus propios negocios y actividades profesionales, y quizás en razón de los cortos períodos en los que han administrado los asuntos estatales, son el partido político menos apegado a las posiciones burocráticas.
En la actualidad, por esas paradojas que se dan en el mundo político, cuando se entre en controversias con los "juega vivos", nos encontramos con la singular situación que se podría parodiar diciendo que: "Lo que en el PRD es alegría, en el arnulfismo es borrachera". Algunos pretenden negarle al actual partido gobernante, el derecho y obligación que tiene de nombrar a sus miembros y aliados, como sus colaboradores en la labor gubernamental que tienen por delante. Existen antecedentes y actualidades que brindan confianza que esta labor la realizarán con eficiencia y honestidad. En este sentido, es digno de destacar que ningún funcionario arnulfista, nombrado a partir de 1990 al 94, ha sido acusado ni se le ha seguido procesos legales por malversación de fondos o por cualquier otro delito. Adicionalmente, la actual mandataria no ha tenido que conceder perdones, indultos ni amnistías a sus colaboradores.
Por penoso contraste, debemos recordar lo ocurrido con el régimen anterior, iniciado en 1994, período durante el cual se dieron una serie de "juicios" amañados, con jurados amenazados, y por razones evidentes y urgentes, tuvieron que conceder cientos de indultos y perdones, y hasta "autoprescripciones".

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América