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Punta Mala no debe venderse


Haciéndome eco de las noticias en los últimos meses y la decisión final anunciada recientemente, poniéndole fecha a la licitación pública para la venta de Punta Mala, me permito manifestarme contrario a esa venta que, por el precio establecido de B/.620,000.00, no representa nada positivo para el país, pero sí tendrá efectos negativos especialmente para el distrito de Pedasí y las comunidades circunvecinas.
Tenemos que reconocer y manifestar que la presidenta Moscoso ha realizado una labor extraordinaria a favor de su distrito y especialmente su pueblo Pedasí, trasladando a ese lugar mejoras sustanciales ya realizadas, como el edificio y apertura del Banco Nacional, las carreteras de asfaltos de Los Asientos-Cañas y después Pedasí-Los Asientos, y ahora la carretera ya en construcción de carpetas asfálticas de las Tablas a Pedasí; los edificios del Seguro Social, Centro de Salud, el Gimnasio, la Policía Nacional, el Cuerpo de Bomberos, además del ofrecimiento formal, ya en proceso, de planos del acueducto, alcantarillados de la población, conjuntamente con la reconstrucción de las calles de la población, además el tendido eléctrico trifásico a la población de Pedasí y su pronta ejecución de igual tendido eléctrico a la playa de Venado y, posiblemente, calles en los distritos de Pedasí y Tonosí.
Todo ello es indicativo del cariño y devoción que siente por la tierra que la vio nacer. Por ello es que me atrevo a solicitarle que no venda Punta Mala, y que más bien se deje ese sitio como lugar de descanso de los próximos presidentes y como sitio especial de reuniones nacionales e internacionales.
Estoy seguro y convencido que el próximo presidente de Panamá verá con agrado tener este sitio para descanso y para reuniones de fines de semana.
Estoy seguro que de tomarse esta acción, se favorece a los pedasieños y, en general, a todos los santeños por el desarrollo rápido de todas las playas y lugares de recreo y de reposo como se hizo en el pasado con la playa de Coronado, en donde Robles y Lakas tuvieron sus residencias; y Playa Blanca, Río Hato, albergue de Torrijos y otros militares.
Además, comprar Punta Mala por el precio establecido no tiene ninguna ventaja económica, pues con menos dinero se puede construir igual o similar en las playas vecinas en el mismo Pedasí en donde la Presidenta tiene tierras con playas mejores que Punta Mala.
Por otro lado, comprar una propiedad pública por un presidente de la República, aunque sea un proceso legal correcto, hace muchísimo daño por la imaginación y conjeturas del pueblo panameño. Cabe recordar que la mujer del César no sólo tiene que ser honrada sino parecerlo. Por último, Punta Mala debe ser entregada por usted en una gran concentración cívica al nuevo presidente de este país en septiembre de 2004; concentración a la cual yo asistiré, aunque no sea invitado, para celebrar ese hecho. Ojalá mis palabras merezcan atención.

101 años de Panamá América

 
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