A punto de fusionar órganos del Estado
Es imposible quedarse callado frente a las aberraciones que están ocurriendo en nuestro país. Cómo es posible que a algunos les paguen B/.10,000 al mes por un período de diez años, para que desconozcan los principios elementales del Derecho y jueguen con la ley, demostrándonos que en Panamá la justicia no es ciega y mucho menos igual para todos. Para ser Magistrado no se debiera pedir más requisitos que tener un alto sentido de la justicia, la honradez y, realmente, no pertenecer a ningún partido político; pues la práctica ha dejado al descubierto que no sirve de nada que sean abogados con experiencia, porque a la hora de emitir sus fallos pareciera que nunca pisaron una Facultad de Derecho.
Nos frustra el silencio que guardan los estudiantes de Derecho, lo poco que hace el Colegio de Abogados y la indiferencia del resto de la sociedad; es como si nadie comprendiera que estamos a punto de presenciar la fusión de los tres órganos del Estado. Si no hay independencia entre ellos, cómo se va a balancear el poder, a dónde arrojaron la "Teoría de la Separación de los Poderes". No veo protestas, nos hemos convertido en cómplices y premiamos a los que lesionan los intereses nacionales con la Corte Suprema de Justicia, y digo les damos porque, en teoría, la Asamblea Legislativa es la "representación del pueblo", y es la que ratifica a los magistrados. Tenemos que ser más cuidadosos a la hora de escoger a nuestros representantes y asegurarnos que sean realmente defensores de nuestros intereses y no sólo de los de ellos.
Al Gobierno le rogamos que no haga lo que han hecho las administraciones anteriores; le exhortamos a que sea innovador, ejemplo de trabajo; que luche por los intereses nacionales, que genere cambios para combatir la corrupción y otros males que nos aquejan y que cada día se empeoran; que se esfuerce en despojarse de los funcionarios que ocupan cargos importantes y que han resultado inútiles, desprestigiando la actual administración y en perjuicio de los panameños. A nuestros gobernantes les exigimos respeto; somos un pueblo noble y pacífico, pero no tontos y no querrán pasar a la historia como el gobierno más catastrófico que ha tenido Panamá.
A los políticos y a los que están por ingresar al ruedo de la política les hacemos un llamado a sus conciencias, si han tomado la decisión de querer ocupar un cargo público, que lo hagan por vocación al servicio y no para enriquecerse con las arcas del Estado.
Sabemos que las relaciones internacionales están convulsionadas, que la economía mundial está en crisis, pero la situación panameña da ganas de llorar y a cántaros; lo más triste es que ni llegamos a los tres millones de habitantes, que tenemos los recursos suficientes para que todos vivamos bien y, en cambio, la pobreza nos está devorando.
Estamos a tiempo de detener una catástrofe social, tenemos fe en Panamá y en los panameños, y si trabajamos juntos: políticos, gobernantes, empresarios y el pueblo, podremos salir adelante y asegurar un mejor futuro.
Podemos señalar que el género de novela es parte de la cultura latinoamericana; desde la sociedad norteamericana hasta el Cono Sur todas las televisoras presentan novelas en su programación. Tanto es el éxito de este género, que el Canal 2 acaba, con mucho éxito, brindarle a los panameños la novela "Cómo casar a Chente". Esta le ha demostrado a los panameños que, así como somos capaces de administrar el Canal, podemos producir actores de alto nivel que puedan competir con el resto de sus homólogos latinoamericanos.
Pero tres o cuatro días después, se agrega una addenda al contrato de la infraestructura, donde se modifica esa cláusula y se elimina lo de la huelga y hechos no imputables al contratista.
Menos de tres meses después, y ya construidas las infraestructuras y unas 80 casas a punto de ser entregadas, se suscita la huelga.
Con respecto al acta de una reunión, firmada por Lanza, en la que PRONAVI se compromete a pagar 808 mil 872 balboas por el avance de la construcción de las casas y el precio del almacén, el abogado de esa promotora, Francisco Noriega, sustenta que no todo fue aceptado por PRONAVI, mientras que Lanza sostiene que él estaba de apuro y firmó.
En esta acta se basa Ingeniería de Vías para solicitar el pago de su deuda que, según Noriega y Solís será de sólo 400 mil dólares que, en realidad, serán usados para pagar a los acreedores de Ingeniería de Vías.
Si se le paga ese dinero a la constructora, se van para Colombia y dejan a los acreedores panameños “embarcados”, sentenció Solís.
Lo cierto es que la percepción que tiene la empresa colombiana es de que se les sacó del proyecto para que CIASA y PRONAVI reciban los beneficios económicos, avalados por el Banco Nacional de Panamá. Otras fuentes consultadas sostienen que el banco embargó para que los trabajadores no se apoderaran de las obras, so pretexto de que no se cumplía con las prestaciones ni el pago del Seguro Social, que dicho sea de paso, Vargas Herran insiste en que está a paz y salvo con esa entidad y presentó los correspondientes certificados a este medio.
Entretanto, Ingeniería de Vías busca el arbitraje para solucionar el problema, que hasta ahora se ha tratado entre las partes involucradas e incluso, en los medios de comunicación, mientras PRONAVI la exhorta a que acuda a los juzgados y que presente un proceso ejecutivo que determinará quién tiene la razón.
Nos frustra el silencio que guardan los estudiantes de Derecho, lo poco que hace el Colegio de Abogados y la indiferencia del resto de la sociedad; es como si nadie comprendiera que estamos a punto de presenciar la fusión de los tres órganos del Estado. Si no hay independencia entre ellos, cómo se va a balancear el poder, a dónde arrojaron la "Teoría de la Separación de los Poderes". No veo protestas, nos hemos convertido en cómplices y premiamos a los que lesionan los intereses nacionales con la Corte Suprema de Justicia, y digo les damos porque, en teoría, la Asamblea Legislativa es la "representación del pueblo", y es la que ratifica a los magistrados. Tenemos que ser más cuidadosos a la hora de escoger a nuestros representantes y asegurarnos que sean realmente defensores de nuestros intereses y no sólo de los de ellos.
Al Gobierno le rogamos que no haga lo que han hecho las administraciones anteriores; le exhortamos a que sea innovador, ejemplo de trabajo; que luche por los intereses nacionales, que genere cambios para combatir la corrupción y otros males que nos aquejan y que cada día se empeoran; que se esfuerce en despojarse de los funcionarios que ocupan cargos importantes y que han resultado inútiles, desprestigiando la actual administración y en perjuicio de los panameños. A nuestros gobernantes les exigimos respeto; somos un pueblo noble y pacífico, pero no tontos y no querrán pasar a la historia como el gobierno más catastrófico que ha tenido Panamá.
A los políticos y a los que están por ingresar al ruedo de la política les hacemos un llamado a sus conciencias, si han tomado la decisión de querer ocupar un cargo público, que lo hagan por vocación al servicio y no para enriquecerse con las arcas del Estado.
Sabemos que las relaciones internacionales están convulsionadas, que la economía mundial está en crisis, pero la situación panameña da ganas de llorar y a cántaros; lo más triste es que ni llegamos a los tres millones de habitantes, que tenemos los recursos suficientes para que todos vivamos bien y, en cambio, la pobreza nos está devorando.
Estamos a tiempo de detener una catástrofe social, tenemos fe en Panamá y en los panameños, y si trabajamos juntos: políticos, gobernantes, empresarios y el pueblo, podremos salir adelante y asegurar un mejor futuro.
Podemos señalar que el género de novela es parte de la cultura latinoamericana; desde la sociedad norteamericana hasta el Cono Sur todas las televisoras presentan novelas en su programación. Tanto es el éxito de este género, que el Canal 2 acaba, con mucho éxito, brindarle a los panameños la novela "Cómo casar a Chente". Esta le ha demostrado a los panameños que, así como somos capaces de administrar el Canal, podemos producir actores de alto nivel que puedan competir con el resto de sus homólogos latinoamericanos.
Pero tres o cuatro días después, se agrega una addenda al contrato de la infraestructura, donde se modifica esa cláusula y se elimina lo de la huelga y hechos no imputables al contratista.
Menos de tres meses después, y ya construidas las infraestructuras y unas 80 casas a punto de ser entregadas, se suscita la huelga.
Con respecto al acta de una reunión, firmada por Lanza, en la que PRONAVI se compromete a pagar 808 mil 872 balboas por el avance de la construcción de las casas y el precio del almacén, el abogado de esa promotora, Francisco Noriega, sustenta que no todo fue aceptado por PRONAVI, mientras que Lanza sostiene que él estaba de apuro y firmó.
En esta acta se basa Ingeniería de Vías para solicitar el pago de su deuda que, según Noriega y Solís será de sólo 400 mil dólares que, en realidad, serán usados para pagar a los acreedores de Ingeniería de Vías.
Si se le paga ese dinero a la constructora, se van para Colombia y dejan a los acreedores panameños “embarcados”, sentenció Solís.
Lo cierto es que la percepción que tiene la empresa colombiana es de que se les sacó del proyecto para que CIASA y PRONAVI reciban los beneficios económicos, avalados por el Banco Nacional de Panamá. Otras fuentes consultadas sostienen que el banco embargó para que los trabajadores no se apoderaran de las obras, so pretexto de que no se cumplía con las prestaciones ni el pago del Seguro Social, que dicho sea de paso, Vargas Herran insiste en que está a paz y salvo con esa entidad y presentó los correspondientes certificados a este medio.
Entretanto, Ingeniería de Vías busca el arbitraje para solucionar el problema, que hasta ahora se ha tratado entre las partes involucradas e incluso, en los medios de comunicación, mientras PRONAVI la exhorta a que acuda a los juzgados y que presente un proceso ejecutivo que determinará quién tiene la razón.