Punto de Vista Ticos de origen chiricano
En reciente viaje a Costa Rica, nuestro amigo Marco Tulio Hidalgo Mora, funcionario del ICE (Instituto Costarricense de Electricidad), nos regaló un ejemplar de la obra del antropólogo José Luis Amador, titulada: Historia y tradición de Potrero Grande, un pueblo costarricense de origen chiricano-panameño, editado por la EUNED (Editorial Universidad Estatal a Distancia).
Esta obra de Amador es el resultado final de una investigación realizada por el ICE, para el Proyecto Hidroeléctrico El Diquis, antiguo Proyecto Boruca. La investigación fue solicitada a los funcionarios del proyecto por parte de don Mario Beita Ruedas, miembro de la Asociación de Desarrollo de Potrero Grande, para rescatar el ancestro chiricano de los primeros pobladores y heredar a hijos y nietos el recuerdo de Potrero Grande, en caso de que esta comunidad fuera reubicada ante la eventual construcción de esa hidroeléctrica. Pero resultó que el proyecto no sólo cambió de nombre sino también de ubicación, por lo que Potrero Grande se salvó de ser reubicada. A pesar de esto, la investigación continuó, como un compromiso con esa comunidad y como una contribución al conocimiento de la historia y la cultura de la región: la cuenca del Río Grande de Térraba, región poblada por indígenas borucas, bribris, y cabécares, así como también por grupos no indígenas provenientes del llamado “Valle Central” (San José, Cartago, Alajuela, Heredia) y otros de origen chiricano-panameño.
¿Dónde queda Potrero Grande? Si venimos de San José hacia la frontera con Panamá por la Interamericana, encontraremos un desvío a mano izquierda después de la localidad de El Brujo, y desde allí observaremos el puente de Paso Real sobre el Río Grande de Térraba. Más adelante nos toparemos con el puente del Río Coto Brus, una planicie que fue un aeropuerto y después el pueblito de Potrero Grande que a principios del siglo XX se fue poblando con chiricanos dedicados a la producción de cerdos y arroz. El aeropuerto les permitía comercializar sus productos. Allí conviven hoy hijos y nietos de chiricanos mezclados con indígenas y gente del Valle Central. Es, pues, no sólo una mezcla de sangres sino también de culturas.
Los más viejos recuerdan las fiestas “al estilo chiricano”, con ritmos musicales tales como: valses, puntos, mazurcas, cumbias y corridos que se ejecutaban con acordeones, bandoleones y cajas hechas de cueros de zainos. Se recuerda a acordeonistas tales como: Maximiliano, Ponciano y Marcelino Morales. Román Quirós tocaba bandoleón y llegaba de Volcán. Las cumbias se bailaban sueltas y en círculos, recuerda Celina Flores. Del suculento arte culinario chiricano salió bienmesabe, almojábano, chicha, tamales, arroz, café, carnes, etc., todo, al estilo chiricano-panameño, Ese es Potrero Grande hoy: un pueblo tico-chiricano.