Que 20 años no son nada...¡Sí lo son!
¡Loor a la que fue Cruzada Civilista, a esos hombres y mujeres que luchamos fuertemente por la libertad!
HAN PASADO ya 20 años desde que se fundó la Cruzada Civilista, con un gran entusiasmo de los gremios empresariales, que fueron los que la organizaron y la dirigieron en un principio. Aquella reunión famosa del 9 de junio de 1987, firmó el principio de la caída de un régimen dictatorial que nos asfixiaba y amenazaba con entronizarse en el poder que cada día era más fuerte. Fueron todos los gremios y organizaciones del país que se unieron en aquella cruzada por la libertad y la justicia, escribiendo la historia más bonita de los tiempos modernos.
Fuimos un grupo de "valientes" que nos creíamos conquistadores y parecía que no temíamos a nada, ni a Noriega, cosa que era falsa. Los dos años vividos nos unió en una amistad y solidaridad que todavía perdura, no importa dónde estamos ni qué hacemos. Fueron momentos de ilusiones, desilusiones, desconfianza, temor, reuniones secretas y decisiones difíciles, ya que desde ese momento la Cruzada tomó la rienda de la dirección de un movimiento que debía dar al traste con la dictadura. Tuvimos alzas y bajas; había momentos en que sentíamos que se deshacía la organización y veíamos perdidas las esperanzas de tumbar al gobierno. Conscientes de que eso no podría darse con pañuelitos y pailas, conversamos con los partidos políticos y los involucramos en el movimiento, porque sin ellos no alcanzaríamos nada. Acabar con un gobierno es un acto político, y la Cruzada era civilista.
Teníamos la suerte de que, cuando decaía nuestro movimiento, el gobierno cometía un error cualquiera que levantaba la conciencia del pueblo y se nos agregaban más y más.
Si bien en un principio era la clase media la involucrada y nos costaba convencer otras capas, sobre todo las populares, poco a poco y con la ayuda de nuestra persistencia, íbamos creciendo en cantidad, entusiasmo y colaboración. Logramos el apoyo de gobiernos extranjeros y, finalmente fuimos a una elección que ganamos por tal cantidad de votos que se vieron obligados a anularla. A partir de allí nos reprimieron más. A pesar del exilio a los dirigentes empresariales, seguimos adelante hasta lograr la caída del dictadorzuelo y su combo.
Ahora, 20 años más tarde, recordamos esa epopeya y es saludable que así sea, ya que llevamos trazas de repetir lo vivido en aquellos tiempos. Panamá anda a la deriva, las autoridades no piensan en el país, pero sí en sus bolsillos. Sin embargo, por las leyes que aprueban, por actitudes que últimamente confirman mis sospechas que he venido compartiendo con ustedes, de que puede regresar la dictadura civil; por demostrar la inclinación a gobiernos vecinos con tendencias que claramente son rechazadas por los panameños y por diferentes comportamientos de los PRD, es bueno que nuestro pueblo vaya desempolvando su vestimenta blanca.
Es saludable que los gremios empresariales se unan nuevamente en una cruzada para salvar al país, salvaguardar nuestros sentimientos e inclinaciones democráticas; expulsar de Panamá los grupos bolivarianos que traban bajo el poder de Venezuela con la anuencia de nuestro gobierno y decirle a los izquierdistas trasnochados que su poder está sólo en el financiamiento de Chavez, pero no en el apoyo de los panameños que los rechaza en todo momento.
Así de sencillo es; no queremos nada que ver con la izquierda; no queremos más ejército. Me parece que la inseguridad por la ineficiencia de la policía es premeditada para que, asfixiados los panameños por la violencia, pidamos a gritos eliminarla y reemplazarla por un ejército que actúe con fuerza.
Nuestros gobernantes se la saben entera, pero nosotros también y, a veces, cuando ellos van nosotros regresamos y venimos más dispuestos a defender la democracia como sistema de gobierno, pero no sólo de nombre sino de fondo; lograr más profundidad de la misma con personajes nuevos dispuestos a cuidarla y a ser verdaderos estadistas para salvar esta patria linda que Dios nos ha dado. ¡Viva la democracia!
marisin@movistar.com.pa
HAN PASADO ya 20 años desde que se fundó la Cruzada Civilista, con un gran entusiasmo de los gremios empresariales, que fueron los que la organizaron y la dirigieron en un principio. Aquella reunión famosa del 9 de junio de 1987, firmó el principio de la caída de un régimen dictatorial que nos asfixiaba y amenazaba con entronizarse en el poder que cada día era más fuerte. Fueron todos los gremios y organizaciones del país que se unieron en aquella cruzada por la libertad y la justicia, escribiendo la historia más bonita de los tiempos modernos.
Fuimos un grupo de "valientes" que nos creíamos conquistadores y parecía que no temíamos a nada, ni a Noriega, cosa que era falsa. Los dos años vividos nos unió en una amistad y solidaridad que todavía perdura, no importa dónde estamos ni qué hacemos. Fueron momentos de ilusiones, desilusiones, desconfianza, temor, reuniones secretas y decisiones difíciles, ya que desde ese momento la Cruzada tomó la rienda de la dirección de un movimiento que debía dar al traste con la dictadura. Tuvimos alzas y bajas; había momentos en que sentíamos que se deshacía la organización y veíamos perdidas las esperanzas de tumbar al gobierno. Conscientes de que eso no podría darse con pañuelitos y pailas, conversamos con los partidos políticos y los involucramos en el movimiento, porque sin ellos no alcanzaríamos nada. Acabar con un gobierno es un acto político, y la Cruzada era civilista.
Teníamos la suerte de que, cuando decaía nuestro movimiento, el gobierno cometía un error cualquiera que levantaba la conciencia del pueblo y se nos agregaban más y más.
Si bien en un principio era la clase media la involucrada y nos costaba convencer otras capas, sobre todo las populares, poco a poco y con la ayuda de nuestra persistencia, íbamos creciendo en cantidad, entusiasmo y colaboración. Logramos el apoyo de gobiernos extranjeros y, finalmente fuimos a una elección que ganamos por tal cantidad de votos que se vieron obligados a anularla. A partir de allí nos reprimieron más. A pesar del exilio a los dirigentes empresariales, seguimos adelante hasta lograr la caída del dictadorzuelo y su combo.
Ahora, 20 años más tarde, recordamos esa epopeya y es saludable que así sea, ya que llevamos trazas de repetir lo vivido en aquellos tiempos. Panamá anda a la deriva, las autoridades no piensan en el país, pero sí en sus bolsillos. Sin embargo, por las leyes que aprueban, por actitudes que últimamente confirman mis sospechas que he venido compartiendo con ustedes, de que puede regresar la dictadura civil; por demostrar la inclinación a gobiernos vecinos con tendencias que claramente son rechazadas por los panameños y por diferentes comportamientos de los PRD, es bueno que nuestro pueblo vaya desempolvando su vestimenta blanca.
Es saludable que los gremios empresariales se unan nuevamente en una cruzada para salvar al país, salvaguardar nuestros sentimientos e inclinaciones democráticas; expulsar de Panamá los grupos bolivarianos que traban bajo el poder de Venezuela con la anuencia de nuestro gobierno y decirle a los izquierdistas trasnochados que su poder está sólo en el financiamiento de Chavez, pero no en el apoyo de los panameños que los rechaza en todo momento.
Así de sencillo es; no queremos nada que ver con la izquierda; no queremos más ejército. Me parece que la inseguridad por la ineficiencia de la policía es premeditada para que, asfixiados los panameños por la violencia, pidamos a gritos eliminarla y reemplazarla por un ejército que actúe con fuerza.
Nuestros gobernantes se la saben entera, pero nosotros también y, a veces, cuando ellos van nosotros regresamos y venimos más dispuestos a defender la democracia como sistema de gobierno, pero no sólo de nombre sino de fondo; lograr más profundidad de la misma con personajes nuevos dispuestos a cuidarla y a ser verdaderos estadistas para salvar esta patria linda que Dios nos ha dado. ¡Viva la democracia!
marisin@movistar.com.pa