¿Qué cosas más podemos hacer?
En días pasados remití al Presidente y a la Secretaria del CoNEP carta en donde, en cierta forma, refutaba un comunicado de esta agrupación de la Empresa Privada publicado en los medios de comunicación escritos sobre la forma "civilizada" de manifestarse los hombres y mujeres (trabajadores y estudiantes) por cualquier cosa que los afecte, directa o indirectamente.
Del casi mismo tenor es la opinión del empresario y político Samuel Lewis Galindo, cuando en artículo publicado en El Panamá América del 15 de Dic. del 99, opina sobre los cierres de calles, el cual he leído y releído para poder también contestar y refutar el mismo.
En primera instancia escribe "Don Samy": Al problema del congestionamiento vehicular, "tenemos ahora la modalidad de los cierres de las calles como método de protesta..." Tenemos que advertir que el cierre de calles no es una nueva modalidad, ya que muy bien me acuerdo que como dirigente estudiantil en el Glorioso Nido de Aguilas, en la década del sesenta utilizábamos el mismo método de cerrar calles y vías de Ciudad de Panamá por hechos y actos que atentaban contra la débil democracia panameña, contra el poder insultante del imperialismo norteamericano en Panamá, y por dar mejor calidad de vida a la familia panameña y sus estudiantes. Me acuerdo del "Río Rigolino", una laguna que se formaba en pleno patio del Instituto Nacional cuando llovía, nombrado en honor del Ministro de Educación en esos años, Prof. Rigoberto Paredes.
Sabemos y estamos muy consciente que estas paralizaciones y cierre de calles, las cuales no son "medidas extremas", nos "restan simpatía y respaldo a las causas" que defendemos, pero también creemos que es la única forma "civilizada" en que nos haremos sentir, ya que el Gobierno actual como el anterior, no atiende los llamados y pliegos de las clases populares.
Ejemplo: Nosotros, trabajadores del Estado, y no del Gobierno, y menos de partidos políticos, sostenemos que son miles de destituidos injustamente (alrededor de 3,000). "El ministro de Trabajo, Joaquín José Vallarino III afirmó que las destituciones de funcionarios que se han hecho en el gobierno de Mireya se deben a que estas personas eran , además de que utilizaron sus cargos para el " (Panamá América, 03-11-99, Carlos A. Cordero).
Pregunto a Don Samy y al CoNEP: ¿Cómo poder razonar y dialogar con el ministro de Trabajo J.J. Vallarino III, si está totalmente mintiendo? FENASEP nunca ha dicho que el Gobierno ha destituido a 10,000 o 15,000 funcionarios del Estado.
Por otro parte y como prueba, tenemos en nuestro poder resoluciones de despido en donde no le imputan al funcionario despedido ninguna de las causales aducidas por el también empresario Vallarino III. Entonces ¿cómo hacer entrar en razón a este funcionario y a otros, si no nos permiten mantener un diálogo con ellos o con la propia Presidenta?
Manifiesta Don Samy que "todo acto de violencia engendra violencia", pero la violencia primaria no ha provenido de parte de los que protestan. Se protesta por algo ya sucedido o que sucederá. Ejemplo de esto último, la posible privatización del IDAAN en 1998.
Los trabajadores del Estado protestamos en la actualidad por los despidos injustificados y otros hechos más. En este caso esta "violencia" contra la paila de los trabajadores ha provocado la mal llamada violencia del cierre de calles.
Es así, que no somos nosotros los que estamos tirando la primera piedra, sino que recogemos las que nos tiran y las devolveremos.
Terminando, el político S. Lewis G. escribe: "...pero hay que buscar otros métodos que conduzcan al mismo fin sin perjudicar a terceros". ¿Cuáles son esos métodos?
Creo entender que uno de ellos, sugiere Don Samy, es participar políticamente. La clase popular y sindical ha llevado a altos cargos de elección popular a varios dirigentes estudiantiles y sindicales, como son Virgilio Schuver, Luis Navas P. y Lucho Gómez, Morris, M. Buch, Hector Alemán, Aníbal Culiolis y otros que nos han logrado una curul como A. Pinzón, P, Arosemena, Monterrey, y otros que se nos escapan de la mente, pero ni aun así hemos podido imponer, y no tanto imponer, sino que se dialogue sobre nuestra posición política, económica y social, por los muchos intereses habidos, tanto en los partidos políticos como en las altas esferas gubernamentales. Entonces sigue la pregunta en vigencia ¿Qué cosas más podemos hacer?
Creo que si la clase dirigente política y gubernamental se sentara con la dirigencia sindical y gremial sin discriminación alguna, podemos lograr "UNA TREGUA POR PANAMA", tal como lo promueve el Dr. Mario Talavera Ayala en artículo de opinión publicado el 15-12-99 en el Panamá América.
Y sobre los dirigentes de gremios que no menciona por sus nombres Don Samy, pero que deja entrever quiénes son, hablaremos posteriormente.
Del casi mismo tenor es la opinión del empresario y político Samuel Lewis Galindo, cuando en artículo publicado en El Panamá América del 15 de Dic. del 99, opina sobre los cierres de calles, el cual he leído y releído para poder también contestar y refutar el mismo.
En primera instancia escribe "Don Samy": Al problema del congestionamiento vehicular, "tenemos ahora la modalidad de los cierres de las calles como método de protesta..." Tenemos que advertir que el cierre de calles no es una nueva modalidad, ya que muy bien me acuerdo que como dirigente estudiantil en el Glorioso Nido de Aguilas, en la década del sesenta utilizábamos el mismo método de cerrar calles y vías de Ciudad de Panamá por hechos y actos que atentaban contra la débil democracia panameña, contra el poder insultante del imperialismo norteamericano en Panamá, y por dar mejor calidad de vida a la familia panameña y sus estudiantes. Me acuerdo del "Río Rigolino", una laguna que se formaba en pleno patio del Instituto Nacional cuando llovía, nombrado en honor del Ministro de Educación en esos años, Prof. Rigoberto Paredes.
Sabemos y estamos muy consciente que estas paralizaciones y cierre de calles, las cuales no son "medidas extremas", nos "restan simpatía y respaldo a las causas" que defendemos, pero también creemos que es la única forma "civilizada" en que nos haremos sentir, ya que el Gobierno actual como el anterior, no atiende los llamados y pliegos de las clases populares.
Ejemplo: Nosotros, trabajadores del Estado, y no del Gobierno, y menos de partidos políticos, sostenemos que son miles de destituidos injustamente (alrededor de 3,000). "El ministro de Trabajo, Joaquín José Vallarino III afirmó que las destituciones de funcionarios que se han hecho en el gobierno de Mireya se deben a que estas personas eran , además de que utilizaron sus cargos para el " (Panamá América, 03-11-99, Carlos A. Cordero).
Pregunto a Don Samy y al CoNEP: ¿Cómo poder razonar y dialogar con el ministro de Trabajo J.J. Vallarino III, si está totalmente mintiendo? FENASEP nunca ha dicho que el Gobierno ha destituido a 10,000 o 15,000 funcionarios del Estado.
Por otro parte y como prueba, tenemos en nuestro poder resoluciones de despido en donde no le imputan al funcionario despedido ninguna de las causales aducidas por el también empresario Vallarino III. Entonces ¿cómo hacer entrar en razón a este funcionario y a otros, si no nos permiten mantener un diálogo con ellos o con la propia Presidenta?
Manifiesta Don Samy que "todo acto de violencia engendra violencia", pero la violencia primaria no ha provenido de parte de los que protestan. Se protesta por algo ya sucedido o que sucederá. Ejemplo de esto último, la posible privatización del IDAAN en 1998.
Los trabajadores del Estado protestamos en la actualidad por los despidos injustificados y otros hechos más. En este caso esta "violencia" contra la paila de los trabajadores ha provocado la mal llamada violencia del cierre de calles.
Es así, que no somos nosotros los que estamos tirando la primera piedra, sino que recogemos las que nos tiran y las devolveremos.
Terminando, el político S. Lewis G. escribe: "...pero hay que buscar otros métodos que conduzcan al mismo fin sin perjudicar a terceros". ¿Cuáles son esos métodos?
Creo entender que uno de ellos, sugiere Don Samy, es participar políticamente. La clase popular y sindical ha llevado a altos cargos de elección popular a varios dirigentes estudiantiles y sindicales, como son Virgilio Schuver, Luis Navas P. y Lucho Gómez, Morris, M. Buch, Hector Alemán, Aníbal Culiolis y otros que nos han logrado una curul como A. Pinzón, P, Arosemena, Monterrey, y otros que se nos escapan de la mente, pero ni aun así hemos podido imponer, y no tanto imponer, sino que se dialogue sobre nuestra posición política, económica y social, por los muchos intereses habidos, tanto en los partidos políticos como en las altas esferas gubernamentales. Entonces sigue la pregunta en vigencia ¿Qué cosas más podemos hacer?
Creo que si la clase dirigente política y gubernamental se sentara con la dirigencia sindical y gremial sin discriminación alguna, podemos lograr "UNA TREGUA POR PANAMA", tal como lo promueve el Dr. Mario Talavera Ayala en artículo de opinión publicado el 15-12-99 en el Panamá América.
Y sobre los dirigentes de gremios que no menciona por sus nombres Don Samy, pero que deja entrever quiénes son, hablaremos posteriormente.