Qué debe representar el servicio público presidencial
Para quienes deseen alcanzar ese nivel de autoridad, su obligación es mostrar, en campaña, a favor de quienes la ejecutarán: su partido/alianzas o por un Panamá como un todo. Deben contar con una visión de su misión, para que los resultados de su labor, dentro del periodo de cinco años generen, de acuerdo a sus propósitos, planes de proyectos de corto, mediano y largo plazo que agreguen valores tangibles.
Este proceso electoral posee una importancia histórica muy particular; por ello, los electores tienen pleno derecho, a conocer la filosofía de liderazgo que ofrecerán y evaluar el contenido de sus proyectos, la priorización de los mismos y el cómo, en el pretendido hacer de la gestión presidencial que desean asumir.
Sólo manifestar contribuciones, en el hablar político, no basta. Desde 1968, al presente, la sociedad panameña no puede acusar recibo de cambios, importantes, que hayan mejorados sus vidas. De la clase media hacia abajo, conjunto que representa a la mayoría de panameños y panameñas, sus esperanzas se han visto severamente afectadas por actos de corrupción e impunidad paralela.
Resultado histórico consistente: pobreza creciente, que ni ningún gobierno ha podido desacelerar. Causas y efectos: un país inmerso en procesos que afectan, nuevamente, la gobernabilidad por actos presidenciales, inefectivos, que confunden y preocupan a la ciudadanía, sobre todo, cuando soplan vientos que doblan la espalda de nuestra institucionalidad democrática, generando ansiedades e incertidumbres, críticas para la estabilidad de nuestro querido Panamá.
En Panamá existe el bipartidismo. Tal no representa una deficiencia democrática. Muchos países lo tienen, unos con partidos satelitales y otros sin ellos. En el presente, el debate no es que los partidos, en sí mismos, sean los malos. La argumentación por considerar es si sus líderes, al acceder al solio presidencial, se comportarán y ejecutarán su labor con ese liderazgo patriótico que ha estado ausente por tantos años.
Tales criterios deben considerarse al votar por el oficialismo o por el candidato del otro partido más grande en la oposición. Uno de los dos ganará las elecciones. Evaluemos la capacidad de éstos, dentro del concepto indicado. Votemos por alcanzar el Panamá que deseamos todos. No nos dejemos distraer, ello representa una pérdida de tiempo y esperanza. Si lo que deseamos es paz, libertad y capacidad de progresar individualmente, ejercitemos nuestro derecho a escoger. Es nuestro futuro lo que está en juego.