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¿Qué esperamos del nuevo gobierno?


El inicio de un nuevo gobierno siempre es motivo en el pueblo de renovadas esperanzas de convertir en realidad sus aspiraciones largamente deseadas y por lo regular postergadas de lograr el mejoramiento de sus condiciones de vida. Las frustraciones dan paso, aunque sean por pocas semanas, a las ilusiones. Siguiendo una sana tradición, se da un paréntesis en la agitación política como una concesión a todo nuevo gobierno. Puede en ese período la Presidenta presentar sus proyectos y enrumbar su acción; son los “cien días” de gracia que aún sus adversarios le dan a un nuevo gobierno para que pueda actuar sin el freno de una oposición sistemática y agresiva.
Las aspiraciones permanentes de los panameños son sencillas, pero hacerlas una realidad se dificulta : salud, trabajo, educación, vivienda y honestidad en los gobernantes.
El gobierno anterior tuvo sus prioridades y estas consistieron principalmente en la modernización integral de las estructuras y del funcionamiento del Estado panameño.
Ello facilita que ahora las acciones de la presidenta Moscoso puedan dedicarse con gran ímpetu y recursos a mejorar las áreas sociales, en especial el renglón de salud.
Las infraestructuras hospitalarias están en gran medida hechas; se cons-tituyeron en los últimos años varios hospitales y dispensarios. Ahora hay que lograr para estos centros de salud el funcionamiento más óptimo, estableciendo un plan administrativo eficiente, mediante la consulta amplia de todos los sectores involucrados en el tema, evitándose, así, la confrontación perjudicial que en el pasado se dio.
En la educación debe prevalecer el diálogo sobre el enfrentamiento para poder lograr, sin traumas, las transformaciones indispensables en el obsoleto sistema actual y poder preparar mejor a una juventud con el objeto de que esta adaptarse y competir sin desventajas a las necesidades de superación que nos exigirá el nuevo milenio.
En vivienda de tipo social debe seguir estimulándose con incentivos adecuados al sector privado y buscar una mejor coordinación entre éste y la acción del gobierno a objeto de lograr los objetivos de dotar de vivienda a los humildes hoy marginados.
La disminución del desempleo, objetivo fundamental de éste y de cualquier gobierno, está en la confianza que se dé a los inversionistas, en la paz social, en el mantenimiento del orden, en el cumplimiento de las leyes y en una justicia ciega, pero efectiva.
Estas aspiraciones legítimas de los panameños son alcanzables si se tiene voluntad, se actúa con honradez y dedicación al trabajo de los que nos gobiernan y con una buena dosis de desprendimiento de quienes los adversan. Salud, trabajo, educación y vivienda son temas que deben constituir parte de la agenda nacional, de los objetivos superiores del país, junto con una política internacional coherente y que sea consistente con nuestras aspiraciones nacionales.
Démosle, pues, todas las facilidades al nuevo gobierno de que ponga en ejecución, sin cortapisas, sus planes de desarrollo y que sea mañana el pueblo soberano, el que le dé el veredicto al mismo.

101 años de Panamá América

 
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