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Qué esperamos en salud del próximo gobierno


Más allá de nuestras preferencias partidarias, como profesional de la salud preocupado y ocupado desde hace 36 años porque el mensaje de salud integral, vigoroso y renovado alcance a todos los habitantes de nuestra geografía con equidad, eficacia y calidad, hoy quiero hacer algunas reflexiones de lo que esperamos del próximo gobierno que iniciará su gestión en julio de 2009.

Para empezar, deberá estructurarse una red de infraestructuras que rehabilite la capacidad instalada y se complemente en las 14 Regiones de Salud, organizada por Procesos de Atención a las personas y al ambiente, para que planifique en el marco de las metas y objetivos priorizados, la oferta de servicios que corresponda a las necesidades y demandas de nuestras comunidades a lo largo y ancho de nuestro país. Por múltiples razones no hemos podido contar durante décadas con los equipos e insumos críticos con oportunidad y suficiencia en las actividades propias de las cirugías, laboratorios y farmacias, por lo que esperamos esto se solucione con prontitud y sostenibilidad.

Deseamos que se provea al Sistema Público de Salud con los recursos humanos y tecnológicos adecuados para brindar una atención sanitaria integral en las áreas urbanas y rurales del país, y que se olviden de las mentadas ONGs, fundaciones y patronatos, cuya labor e impacto no han mostrado efectividad.

Para eso deberá diseñarse dentro del sector, planes y programas, con los instrumentos pertinentes para el transporte terrestre, aéreo y acuático durante todo el año. Es lamentable, desde mi perspectiva, que todos los años debamos realizar teletones, ferias y actividades para recabar fondos para comprar pañales, ambulancias o equipos complejos para nuestras unidades ejecutoras del sector público.

El Plan Nacional de Salud cuando exista y se implemente, no deberá ser sobre la base de la misericordia y la compasión ciudadana, sino sobre la asignación presupuestaria priorizada de un Gobierno que reconoce al Sector Salud, como la puerta de entrada a la gestión gubernamental y la meta principal del crecimiento y desarrollo de la nación.

Para terminar, aunque quizás esta sea la más difícil aspiración o sugerencia, debo expresar a los futuros dirigentes lo que creo que es una de las principales causas de la ineficiencia e ineficacia en la gestión pública desde 1903. Yo sé que cada designado o elegido cada cinco años, desea estar acompañado de sus amigos, compadres o socios, pero por favor entiendan que, a quienes elegimos por las promesas electorales expresadas, fue a ustedes y no a su gallada. A ellos bríndenles jugosos puestos sin mando ni jurisdicción, ya que allá lejos, hacen menos daño. Porque de lo contrario, por el bien del país, deberán cambiar de amigos o mandarlos a capacitarse en los temas pertinentes.

Recuerden, lo que estamos esperando son respuestas reales, factibles, tangibles y permanentes.

101 años de Panamá América

 
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